24 junio 2009

Crónica de un extravío

Apunto la dirección donde será la reunión de la revista Erotana y salgo de mi casa con la prisa de siempre. La calle a donde me dirijo se llama Huatabampo y queda a dos cuadras del metro Centro Médico.

En el camino voy leyendo Trópico de Cáncer, del irreverente Henry Miller. Es una novela aderezada de frases gloriosas, cuya historia me resulta anecdóticamente divertida. Salgo a la superficie y camino buscando el número. Por fin doy con el 175, donde toco el timbre del interior 4 y sin preguntar quién es, me abren la puerta.

Camino por el pasillo oscuro hasta el fondo sin reconocer muy bien el piso. Llego a las escaleras y volteo, veo a Luis, quien de inmediato me saluda y me invita a pasar.

Adentro sólo está el vocalista y guitarrista del grupo Melandrolia; los demás aún no han llegado. Lo saludo y platicamos mientras esperamos que llegue Edgar, quien ha ido a buscar a su novia Reneé.

Los demás de plano parecen haberse olvidado de la reunión, así que descartamos su llegada y entramos de lleno al tema de las colaboraciones para el próximo número de la revista.

Entre el amor y la muerte, con la escritura como música de fondo y el diseño de nuevas formas de expresión, se va mejorando la propuesta del segundo número, que se dio a conocer apenas el pasado viernes en un lugar llamado la Buhardilla, el cual, según me dicen luego, no fue al final de cuentas el espacio más conveniente para la presentación.

Resulta ser que el dueño, molesto por la hora y por la cantidad de gente que había, pidió que siguieran consumiendo o de lo contrario cerraría su negocio.

Ese día, yo de plano me perdí en el camino. Ya saben a lo que me refiero. Fue imposible encontrar el lugar, pregunté en una galería, en un restaurante, en la esquina de un sitio de taxis y nadie supo orientarme un poco siquiera para salir de mi extravío.

Se me ocurrió ir entonces a preguntar en el Atrio, espacio cultural en donde se presentó el número 1 de Erotana, y en donde conocí a los que se encargan de hacerla posible. Sin embargo, allí tampoco encontré a quien me pudiera dar su ubicación precisa.

De vuelta en casa, tomo la revista en las manos y empiezo a hojearla con una curiosidad que raya en el morbo. Vuelvo a leer impreso lo que mandé por correo electrónico y, aunque suene raro, me reconozco en esas palabras que aparecen escritas debajo de mi nombre.

La colaboración fue publicada en las páginas centrales, a la derecha de un fragmento de Herman Hesse. Traté de conservar la brevedad, por lo que a Edgar le pareció acertada la idea de ilustrarla con una imagen complementaria.

Me hubiera gustado que tratara sobre el amor, pero el texto que envié lo escribí una tarde mientras se despejaban mis ideas y repasaba mentalmente el concepto de Sigmund Freud: el ello, el yo y el súper yo; instancias en donde se funda el comportamiento humano y todos nos reconocemos finalmente, como la suma de cuerpo, alma y espíritu.

23 mayo 2009

Contra todo fanatismo

Había un maratón de cine en el Centro Cultural José Martí. Iban a pasar cuatro películas de un director mexicano. Venía de la presentación de la última novela de Pérez Reverte, después de La reina del sur, novela en donde retrata la vida de una de las narcotraficantes más afamadas del norte de México.

Lo que nos ocupaba era la presentación de El caballero del jubón amarillo, quinta parte de las aventuras del capitán Alatriste en medio de la suntuosidad del siglo de oro español. El evento estaba programado para las siete, pero empezó una hora tarde, pues Germán Dehesa y Reverte habían tenido problemas para llegar.

Mencionaron el atentado que habían sufrido habitantes a bordo de un tren en Madrid ese mismo día en la mañana. La directora de la editorial Alfaguara repudió los actos terroristas y ofreció condolencias a los afectados. Se pidió que guardáramos un minuto de silencio. Aunque el presentador había dicho que por obvias razones no habría brindis al final del evento, Pérez Reverte no se enteró y sin darse cuenta del aviso, departió con Dehesa una botella de whisky J&B con el más natural de los ánimos bohemios.

El interlocutor sacó a relucir su ingenio mordaz en todo momento, en cado uno de sus atrevidos planteamientos y de sus ocurrentes respuestas. Salí de ahí cuando Reverte tomó la pose del escritor consagrado, ese que subestima al público mientras piensa que se ha echado a todos a la bolsa.

Luego, me fui al Salón de la Plástica Mexicana, ubicada del otro lado de las librerías de viejo que conforman, en gran medida, la calle de Donceles. Está en el primer piso del Museo de la Caricatura. Subo las escaleras y los invitados ya están levantando las copas. Me acerco a la mesa, al vino de honor, brindo a tu salud, y entro a la primera sala para admirar la obra reunida.

Después de unos minutos, me encontré a un señor que también estaba en el Centro Cultural España. Platicamos del apoyo que le dan las editoriales a Reverte en comparación con escritores mexicanos. Acordamos que hay diferencias notables en el marketing empleado para publicitar sus novelas con grandes espectaculares alrededor del mundo.

Por algo, es el autor más leído, por encima de la serie de Harry Potter o de El código Da Vinci, que en los últimos meses han repuntado en las listas de los más vendidos. Mientras la gente comienza a abandonar el lugar, le explico, en tono de broma, que yo olvidé llevar los libros que tengo de él, para que me los autografiara.

La fila era tan larga que se veía casi imposible. De todos modos, a mi no me gusta formarme para esas cosas. Estoy en contra de todo fanatismo, y más si éste, en lugar de ser religioso, es literario.

26 abril 2009

Por el gusto de habernos conocido

Y pensar que todo se dio a partir de un simple pretexto. De pronto, nuestra travesía cobró otro significado. El motivo, en apariencia, era estar en el mismo sitio, viajar juntos a las afueras de lo que veíamos todos los días. Por alguna razón conseguimos asistir al mismo evento; dicen que las cosas sólo suceden en el momento preciso.

¿Cuál es la diferencia? Te recuerdo. ¿Qué recuerdo de ti? Recuerdo lo que no he olvidado. Ese día se inauguró la vereda que nos permitió estar en el mismo lecho, camino donde surgió una pequeña historia en común; carretera de abrazos donde nuestras bocas compartieron todas sus pasiones.

Fue una excursión a tus ganas de sentirme contigo, a tu manera de mirarme esperando una respuesta; a despejar tus ganas de acercarte, de expresar en carne propia lo que se había gestado a partir de que nos conocimos.

Ahora soy el olor del deseo que se pasea en estas letras. Estoy tan hambriento que podría devorar la noche entera por su olor de amante. Desde aquí te busco rogando a la luna desvelada que me deje verte tal como entonces. Así, llena de vida, tentada a experimentar con la piel desnuda, a cabalgar por el aire afrontando en cada goce los miedos y la incertidumbre.

Repaso lo ocurrido, y en la remembranza sugerida veo a la gente con los ojos de alguien que busca el amor; mujeres jóvenes, madres con sus hijos, prostitutas conversas, niñas que anhelan perder la virginidad, y monjas que rezan para ocultar sus pensamientos más devotos. Sus caras me hacen aclarar lo que hace mucho había dejado en el baúl de la memoria. El saber que el amor siempre está en algún lugar, y no descansa hasta revelarse.

Por el gusto de habernos conocido, te saludo de nuevo en la complicidad de la voz por teléfono, en la historia de uno de tus novios, en la mudanza del deseo y en la espera de encontrarnos otra vez recorriéndonos la piel. Aquí todo es nuevo. La incertidumbre y lo indecible. Los sueños y los laberintos donde no es del todo malo perderse. Los enigmas de un porvenir de dulces encuentros. Hoy que nos buscamos siento que cada segundo es el mejor para emprender el camino hacia un reencuentro aplazado por el temor a lastimarnos.

24 marzo 2009

Los reyes del spanglish

Se cuenta que eran despreciados por todos. Durante la época de la Segunda Guerra Mundial eran considerados como delincuentes y eran presa de las redadas policiales que terminaban culpándolos por la creciente ola de violencia. De tal forma, representaban lo opuesto a la disciplina que pregonaba el ejército norteamericano. Además, carecían de la aprobación de sus familias, pues tampoco eran considerados como parte de los suyos.

Octavio Paz los menciona en el ensayo que da pie a El laberinto de la soledad, en donde muestra un controvertido retrato de los pachucos. Él no valora positivamente su contribución a la identidad del mexicano inmigrante, ya que según su perspectiva, eran figuras tristes y grotescas que se mantenían en una incesante búsqueda de identidad al no tener ninguna herencia o filiación histórica.

Sin embargo, serían ellos mismos quienes a la postre servirían de inspiración a los movimientos chicanos que surgieron a finales de los años 60. Considerados como un eslabón radical entre dos culturas distintas, hoy son reivindicados como aquellos que a pesar de vivir estigmatizados, finalmente optaron por un estilo propio y reaccionaron no sólo contra el racismo estadounidense, sino también contra los convencionalismos de las tradiciones mexicanas.

Es cierto que los pachucos eran rebeldes y extravagantes tanto en sus peinados como en su modo de vestir. Por lo general, su saco tenía solapas amplias y sus pantalones eran holgados, ceñidos a la cintura, así como a los tobillos. Utilizaban zapatos estilo francés y a los lados de sus bolsas, acostumbraban usar largas cadenas. El conjunto culminaba con sombreros estilo italiano, adornados con una pluma como distintivo de elegancia.

Se dice que su nombre es una derivación de los nacidos en El Paso, Texas, y que más tarde llegarían a poblar los barrios en la ciudad de Los Ángeles. A través de su habilidad verbal expresaban su manera de ser, ante la marginación de la cual eran objeto por parte de la sociedad en su conjunto. Por eso justamente surgió el lenguaje de los reyes del spanglish, como una mezcla de anglicismos con una buena dosis de picardía mexicana que retomaría el mismísimo TinTán en sus películas inolvidables.

23 febrero 2009

En busca de espacios alternos

Hace más o menos dos décadas, las tecnologías de la comunicación que apenas comenzaban a tener auge, eran consideradas de carácter neutral, capaces de responder activa o pasivamente, para beneficiar o no a los usuarios, de acuerdo con el contexto en que se usaban. Hoy en día la noción de neutralidad ya es defendible, dado que las nuevas tecnologías son parte integral de la producción y del paisaje colectivo, con el potencial de ejercer influencia no únicamente sobre las fuerzas políticas y económicas, sino de afectar también, a niveles cada vez más profundos, las formas en las que constituimos nuestras sociedades. Todo lo anterior nos coloca, como nunca antes, en una posición distinta. Es factible que muchos no tengan mayores referencias de lo que se ha dado en llamar "cibercultura", o que lo asimilen simplemente como una representación más de lo que sucede en el ciberespacio. Sin embargo, propongo que haya una sección especial donde se trate de igual manera, su funcionamiento y sus ventajas al optimizar la comunicación humana. El "humanismo en la Red" va mucho más allá; tanto como nuestra imaginación lo permita. Dentro de los motivos por los cuales surge el proyecto de la Red Mundial de Arte y Cultura, están las inquietudes inherentes a mi formación profesional en la comunicación y el periodismo. Por lo cual, el hecho de conocer los mecanismos, los avances y los ejemplos más destacados en cuanto a la creación de proyectos autogestivos, es un imperativo que me resulta de particular interés. Asimismo, su creación obedece al propósito de abordar el tratamiento de los asuntos relacionados con la oferta y la demanda en el ámbito cultural, para articular las visiones de un mundo, hasta el momento, desordenado en las iniciativas culturales que consume el creciente número de ciudadanos en busca de espacios alternos, pero cuya mirada cautiva sigue adormecida por los medios establecidos.

23 enero 2009

Esencia de ventiscas y nubarrones

En la mitología griega, el Dios Eolo, hijo de Poseidón y jerarca tanto de los vientos buenos, como de los relacionados con las catástrofes, fue parte de las historias que explicaron la creación del universo. Asimismo, obras como la Ileada y la Odisea, lo mencionan en algunos de sus pasajes; ejemplo de ello, son los viajes de Ulises y sus peripecias para llevar su épica tarea a buen término.

Dentro de los cuatro elementos principales que conforman al mundo, está el aire que junto con el fuego, es un elemento de esencia masculina, mientras que el agua y la tierra, lo son de carácter femenino. Con la serpiente emplumada o Quetzalcóatl, así como Ehécatl, dios del viento, emparentado con Tláloc, dios de la lluvia, tenemos a sus principales representaciones míticas en la cultura prehispánica.

En el municipio de Tizayuca hay una temporada en la que el viento toma impulso justamente en febrero, continúa su fuerte racha hasta agosto y sólo aminora su soplido para dar paso a las lluvias torrenciales que anegan los afluentes de los sembradíos. En medio de sus parajes solitarios, entre las cuantiosas casas de interés social y las unidades habitacionales que cada vez se propagan más en los alrededores, se cuela por las veredas cubiertas de vegetación adusta y los montículos de cactáceas que apenas adornan la grandeza de los magueyales.

La fuerza de los vientos -no hay que dejar de mencionarlo-, es hoy más que nunca, una alternativa para la generación de energías renovables en México. La creación de nuevos métodos para administrar los recursos naturales, ha propiciado que se piense seriamente en el uso y aprovechamiento de sus beneficios a través de molinos dispuestos en centrales eolo eléctricas, cuyos resultados ya son palpables en otros países como Estados Unidos, España y Alemania.

La interrogante que surge entonces es: ¿cómo pintar o cómo escribir el viento?, ¿de qué forma crear la sensación de entrar en su misma acústica?, si hablamos de un elemento que no se ve, no se oye, no se palpa en primera instancia. En la pintura existen variadas formas de representarlo y en la música es una secuencia indispensable para su composición, pero en las letras es distinto, pues resulta más complicado retratar o capturar un elemento tan esquivo, tan difícil de apresar. El poeta se sirve como puede del tono que forman sus vocales unidas, retoma el armonioso silencio que se forma luego de ser pronunciadas con parsimonia, para volverlo una variable o una derivación en versos de trepidante delicadeza.

En las artes escénicas como el teatro, el cine y el video, el viento ha formado, debido a su capacidad de abrirse a la metamorfosis, un dúo simbólico con el movimiento que siempre se vuelve una secuencia inédita de imágenes por descubrir, ante la mirada atenta.

Ya sea con el viento de la memoria, el de la trasmigración de los espíritus o en cualquiera de los que se suman a los cuatro puntos cardinales, podemos asegurar que existe una esencia de ventiscas y nubarrones en las artes, en la que el soplo vital de este componente siempre se presenta con toda su gama de manifestaciones, como eje central dador de sentido. Y es que el viento no mueve las cosas en apariencia, pero gracias a él, todo está en constante evolución.

28 diciembre 2008

Retos del periodismo cultural en el tercer milenio

Por desgracia, es una práctica común observar a periodistas sin la capacidad suficiente para cumplir con la misión de dar a conocer los sucesos relevantes que puedan ser de interés general. Es como aceptar que un corresponsal de guerra pueda cubrir un evento en las calles de una zona en conflicto desde su habitación de hotel. Ya lo mencionaba Ryszard Kapuscinski, una de las figuras intelectuales más reconocidas en el panorama internacional, en su libro “Los cínicos no sirven para este oficio”, el cual habla sobre los elementos necesarios para llevar a cabo esta profesión, identificando sus principales problemáticas en la actualidad. Siendo un gran narrador, encontró sustento bajo la consigna de estar siempre en el lugar de los hechos en el momento justo para captar lo verdaderamente relevante. A partir de su labor informativa, los lectores llegaron a conocer a un hombre cuyo objetivo de vida era dar voz a los que nunca son escuchados y comunicar los conflictos que suceden en los lugares olvidados por las bondades de la civilización. En sus reportajes se descubren los catalizadores imprescindibles que usó como herramienta para cuestionar el caos en los países del Tercer Mundo, a través de una propuesta que representa ahora para nosotros un ejemplo en la lucha en contra del olvido de los derechos humanos y la urgente resolución de las problemáticas que nos aquejan en la realidad inmediata. Ryszard Kapuscinski afirmaba cuando era joven, que estaba decidido a ser reportero de los países del Tercer Mundo, y que esto respondía a una profunda incompatibilidad con respecto a su cultura y su natal Polonia. Pero independientemente de tener la misma ideología de quienes determinan lo que sale a la luz en los ámbitos de la comunicación, cuando se tiene el convencimiento de que puede generarse el cambio, no ya del mundo entero, sino de algo, por pequeño que parezca, se cuenta con la mejor fortaleza en la batalla contra las instancias obsoletas que sólo nos dejan su cuota de ignominia. Tal es la consigna del periodismo cultural, pues el oficio de trasmitir a los demás lo que acontece a diario requiere de un férreo convencimiento para darle voz también a los pobres, a los marginados, a la gente que sufre algún tipo de discriminación en los sistemas retrógradas que se olvidan rotundamente de la equidad y la justicia social. En México las universidades coinciden en una misma preocupación; la de formar comunicadores con una visión amplia de la realidad, así como de sus distintas manifestaciones culturales y artísticas. Su iniciativa en esencia, es crear profesionales que puedan emprender una estrategia para defender los derechos de las audiencias que siguen sus medios, de tal modo que tengan en todo momento un libre acceso a la información. Cuando se trata de emplear todos los recursos del periodismo en la consecución de la noticia, se debe disponer de espacio suficiente para escribir todos los matices o los distintos enfoques de un mismo hecho. Si se carece de este espacio para difundir todas sus vertientes, la realidad queda fragmentada en un segmento de palabras que no alcanzan a retratarla con ninguna fidelidad. Respecto al talón de aquiles que padecemos los periodistas, hay que enfatizar la pugna inevitable contra el uso inadecuado que se hace del poder en las esferas públicas. Resulta una instancia crítica que debemos resolver con precaución y sin premuras, para no caer en la trampa de la mercantilización profesional, como sucede cuando se vende la información al mejor postor sin importar el daño que ocasione a terceras personas. Ligado a lo anterior, podemos detectar otro gran problema: los monopolios de la comunicación han construido un mundo propio a través de su influencia en los millones de receptores que sintonizan sus aparatos. Lamentablemente, estos medios no están interesados en reflejar la realidad en lo absoluto, sino en competir entre ellos distorsionándola a su medida sin opocisión alguna. En su tiempo, Kapuscinski analizó el actual modelo comunicativo y pugnó por la reformulación del sistema. Su profunda capacidad de análisis le permitió engarzar una dura crítica a la sociedad para proponer los pasos para la transformación necesaria. De cualquier forma, se trata de no cambiar los principios éticos con el paso de los años, ni caer en la tentación de cambiar los ideales por la comodidad de un sofá y una televisión enajenante con múltiples canales soporíferos. Hoy por hoy, necesitamos que la juventud esté mejor informada, que sea mucho más inteligente y tenga más arrojo a la hora de expresarse. Por ello, los representantes del periodismo cultural en el tercer milenio deberán ser más ágiles y maduros ante las situaciones límite para poder reaccionar mejor que quienes alguna vez los precedieron. Porque quienes están al frente de la sociedad como antenas privilegiadas, están llamados a ser los integrantes más aptos de las nuevas generaciones; por eso hay que creer más en la importancia de su labor y construir nuevas esperanzas tanto en latitudes donde padecen el desánimo por las crisis económicas, como en las regiones donde los escándalos amarillistas han acaparado abruptamente la atención de la opinión pública.

27 noviembre 2008

El saludable vicio de la lectura

En muchas ocasiones hemos oído la siguiente declaración: “En México no se lee”. Sin embargo, podemos observar que hay muchas personas que a diario consumen una inmensa cantidad de materiales impresos. Por ejemplo los diarios, desde el deportivo Esto hasta el especializado en nota roja, pasando por los que editan un suplemento cultural serio. Revistas, historietas o comics, desde el policíaco hasta el sentimental pasando por el vaquero, el trailero y de luchadores y por supuesto las fotonovelas. Gran número de mexicanos dedican su tiempo libre a la lectura de este tipo de publicaciones. Día a día, a través de la televisión, refuerzan el hábito al consumo y lectura de revistas femeninas y de espectáculos. Todo lo anterior refleja que en México se lee, la pregunta sería qué y para qué se lee. La respuesta la daría algún investigador o algún académico y sólo sabría decir que estos lectores consumen textos que requieren un mínimo esfuerzo, además de que son desechables y que se repiten en todos los formatos posibles y con los mismos esquemas narrativos; sean estos visuales o escritos. El panorama es desalentador, pero imaginen a estos lectores frente a un poema de Jaime Sabines, una novela de Gabriel García Márquez o un ensayo de Octavio Paz y poder explicarles que la lectura es un medio para acceder a la cultura, para recrearla, que en la acción de leer se despiertan los sentidos y la imaginación, que se ejercita la memoria, que es un trabajo, pues leer cansa, pero que sobre todo es un gran placer. Placer que cada quien siente y vive desde su “morada interior”. Por esta y por más razones cada vez estoy más convencido de que debe ser un acto social, solidario, fraterno. Porque la lectura se hace viva cuando se comparte, cuando es diálogo y comunicación de ideas, cuando se hace comunitaria y cotidiana, cuando se comparte aquello que se ama para crecer con los demás... El intercambio de libros con los amigos, el regalarlos en fechas especiales, el asistir a algunos círculos de lectura o el recomendarlos cuando valen la pena seguramente sea mi única experiencia al respecto. Sin embargo, he acumulado esta experiencia informal esperando una oportunidad con quienes están realmente comprometidos en la lectura... En una visita breve a mi historia bibliográfica es posible registrar un reducido número de libros tan peculiares como sobresalientes que traspasaron las fronteras de la literatura para darme una visión más completa del mundo. Aportaron su enfoque incluyente y universal a mis experiencias cotidianas llevándolas hasta las últimas consecuencias. Mi primer acercamiento fue naturalmente en la escuela. En el salón de clases conocí los bellos relatos de Herman Hesse, C. Andersen y Horacio Quiroga. Pero cuando iba en la primaria no sabía realmente si leía por gusto o por obligación. Todavía recuerdo a ese maestro entusiasta que me contagiaba de energía a todas horas. Fue el ingrediente justo para que naciera en mí una franca inquietud por el mundo de las letras. El futbol, los juegos de mesa y los paseos en bicicleta quedaron en segundo término de un instante a otro. En todo caso y como una primera aproximación, las novelas de Verne ocuparon mis ratos libres. Aunque el tiempo haya demostrado la falsedad de muchos de sus presagios despertó en mí la sensación de lo maravilloso junto con el Mundo Feliz de A. Huxley. En la secundaria la literatura universal robó toda mi atención; Los hermanos Karamazov, Los novios, El ramayana, La dama de las camelias, La naúsea, Yerma, Romeo y Julieta, Los miserables y El avaro. A los 15 años ya había leído piezas que considero fundadoras del idioma. La diversidad de temas y la riqueza del lenguaje apareció en las páginas del Quijote, Doña Bárbara, Los de abajo, Dante, Aura y Fausto, a quienes sin duda me hubiera gustado conocer aunque Fonchito de Vargas Llosa y Gregorio de la Metamorfosis sean mis personajes preferidos. No fue fácil aceptar la necesidad imperiosa de gastar mi dinero en esos pedacitos de historia cada vez que tenía la oportunidad. Además, me convertí en asiduo visitante de las bibliotecas públicas. Allí me encontré la célebre reflexión de Gorostiza, Baudelaire, Sor Juana, Paz o la sabiduría de López Velarde, Pessoa, Nájera, Machado, o las revelaciones más hondas de Neruda, Vallejo, Lezama y Borges. De pronto estaba inmerso en un viaje sin regreso, un viaje de búsqueda que me arrojó a los eternos laberintos de la condición humana. Ahora trato de evocar la marca indeleble de algunos cuentos que bien podrían formar una antología. Pero es mejor hablar de los grandes cuentistas que de los grandes cuentos, y entonces mi lista de preferidos incluiría a Cortázar, Onetti y Rulfo; Kafka o Joyce por el otro lado; Hemingway, Bukowsky o Bradbury del otro lado de la frontera y Flaubert o Chejov por allá, entre otros. Es tal la maestría con que estos autores entremezclan su vida con sus obras, tal la perfección y el arte con el que consiguen capturar lo perdurable en medio de lo transitorio, que quizá deba aceptar que por eso estoy atrapado irremediablemente en el saludable vicio de la lectura.

10 noviembre 2008

Novela que incita a los sentidos

Edecán urbana es una novela que se deja leer pero también sentirse a plenitud por la totalidad de los sentidos. Se trata de una ingeniosa publicación de fácil lectura cuyo lenguaje se conectará de inmediato con las emociones más intensas de los que se atrevan a hurgar en sus candentes páginas. Dividida en capítulos que llevan por nombre los días de la semana, muestra la vida cotidiana de una mujer como todas, pero con una necesidad inaplazable. Patricia Monge, escritora de ascendencia argentina pero raíces mexicanas, nos obsequia un polémico relato que incita primero a la mirada, luego a la piel, y también a las ganas de sentirse gratamente correspondidos. Destaca sobretodo, la honestidad de su escritura, al hablar de la sexualidad de forma directa, pero por medio de un gran sentido del humor, lo cual le confiere al tema un tono refrescante, tan necesario en la literatura de México. Su inventiva se inscribe con la urgencia de volverse independiente en el mundo masculino, pero sin poder desligarse del embriagante deseo que la invade como a toda fémina en medio de la seducción que se antepone al encuentro de dos intimidades compartiendo su propia fracción del universo.
Este libro de sugestivos cuentos marca su debut dentro de la literatura que no teme ser directa, pues dice las cosas tal como son. Entre las líneas sobrias y bien construidas que le dan cuerpo al volumen, subyace el interés de la autora por realizar un retrato de la sociedad en los tiempos actuales, sobre todo de la doble moral que prolifera en todos las esferas y que representa sin duda, uno de los aspectos que más dañan su tejido.

Patricia Monge mantiene la coherencia a través del estilo que va desarrollando en los siete cuentos reunidos que se confabulan en Edecán Urbana, cuya pretención de romper los atavismos sociales que repercuten por igual a todos los seres humanos, forma parte de la colección "Habitación 69", con la que se inaugura una serie de publicaciones dentro del género erótico en las que se incluirán otros como el ensayo y la fotografía.

13 octubre 2008

El Encuentro, oportunidad para fomentar la lectura

El 2do Encuentro Latinoamericano de Escritores Tulancingo 2008, significó una magnífica oportunidad para fomentar la lectura en todos los sectores de la población. Durante cinco días los asistentes pudimos estar en contacto tanto con jóvenes como con maestros universitarios, con familias tulancinguenses y con niños de todas las edades. La Sociedad de Escritores del Centro de México, el Comité Nacional de Encuentros Literarios, la Academia de Extensión Universitaria y Difusión de la Cultura de la FES Zaragoza de la UNAM y Culturalcingo, A.C. fueron quienes se encargaron de la organización del evento. Dentro de las actividades contempladas, los escritores invitados acudimos a las aulas de la Universidad Politécnica de Tulancingo (UPT) y al Centro de Estudios del Oriente de Hidalgo (CUOH) para compartir nuestras creaciones literarias entre propios y extraños. Este año se contó con la participación de colegas del Cono Sur, como los argentinos Francisco Gariboldi y su esposa, quienes desde la Resistencia Chaco realizaron una donación de libros a la Biblioteca pública de la localidad. Además, el encuentro fue el marco de los festejos por el 1er aniversario del Monumento al Escritor Latinoamericano, obra escultórica de un artista chileno, la cual se encuentra a un costado del Parque La Floresta, en los alrededores de la Casa de Cultura Ricardo Garibay. La escritora Cristina de la Concha, fundadora de Culturalcingo, A.C., el maestro José Antonio Durand, presidente de la Academia de Extensión Universitaria y Difusión de la Cultura en la FES Zaragoza y el poeta Javier Malagón, presidente de la Sociedad de Escritores del Centro de México, A.C., ubicada en la ciudad de Celaya, Gto., se coordinaron en una suma de esfuerzos para llevar a cabo lo prometido. Al igual que en 2007, el encuentro contó con el apoyo de la Presidencia Municipal, así como de las instituciones y empresas que patrocinaron el encuentro en su primera edición. Del mismo modo, los lienzos del maestro Jesús Mora, acompañado de los artistas Fortino Oliver y Ricardo Castro también brindaron su creatividad en comunión artística con los exponentes de relatos, cuentos e imágenes poéticas. La muestra se inauguró para dar la bienvenida a escritores de Uruguay, Perú y de varios puntos de la república mexicana el miércoles 8 de octubre en la Galería del Jardín del Arte y estará abierta hasta el 25 de octubre para todo el público. Quienes vayan se deleitarán con una serie de cuadros de gran formato dedicados a los paisajes hidalguenses.

26 agosto 2008

La verdad es cuestión de estilo

La verdad como tal, ha sido y seguirá siendo uno de los misterios más profundos en el pensamiento del ser humano desde el Génesis. En suma, se trata de una de las preocupaciones más arraigadas, ya que la cuestión también se ha mantenido latente dentro de la actividad periodística, consolidándose como uno de los principios fundamentales al considerar la existencia de una relación lógica con la credibilidad en los medios de comunicación. Claro, la veracidad entendida en relación directa con el prestigio siempre se da realmente cuando éstos ejercen su labor informativa con apego a la verdad o en su defecto, el público receptor termina por juzgar de acuerdo a sus intereses y aunque resulte predecible, selecciona en su momento alguna otra opción de entretenimiento que esté a su alcance. Si nos detenemos a observar rigurosamente los contenidos que se difunden en los medios electrónicos, detectaremos en mayor medida, un excesivo cambio en la presentación de los asuntos de interés social. La noticia, materia prima del comunicador, se ha convertido lamentablemente en un espectáculo cotidiano. El modo impactante, interpelativo y sensacionalista de dar a conocer lo hechos se ha imitado invariablemente en noticieros televisivos; ha tenido eco en la mayor parte del cuadrante radiofónico e incluso ha sido adaptado por periodistas de medios impresos. A partir del giro en el tratamiento de los datos, tropezamos con mentiras blancas y por qué no, con verdades negras que nos mantienen en el terreno de la incertidumbre hasta volvernos indiferentes con nuestro entorno inmediato. Insensibles al cúmulo de acontecimientos ocurridos diariamente y que se van almacenando en el inconsciente colectivo. No obstante, las evidencias son contundentes. La verdad es un valor que ha terminado por corromperse a través del tiempo. Por ello, lo que necesitamos hoy es contribuir al establecimiento de una honda visión, de una labor sistemática que nos lleve a comprender y a comprometernos con las problemáticas actuales. La verdad es cuestión de estilo; sin onomatopeyas carentes de sentido, sin obstáculos de sintaxis, sin vértigos argumentales ni enredos gramaticales. Sólo con las palabras precisas que le den voz a la otredad, pues la praxis en el arte de expresar algo a alguien, puede volver al periodismo un diálogo revelador del cual se deriven múltiples vasos comunicantes. Porque la comunicación debe ser la mejor manifestación de la libertad de pensamiento y quienes se dedican a ella, deben ser un incesante eco de preguntas, de obsesiones e inquietudes acerca de la realidad comunicativa en términos generales. En un diálogo continuo donde se creen espacios de reflexión, en una especie de juego intelectual a través de razonamientos enlazados donde se pueda constatar que no existe nada objetivo. En el que se fomente la voluntad indagatoria y la única libertad permitida sea el fehaciente encuentro de las ideas más vanguardistas.

12 julio 2008

Lectura gustosamente recomendable

Tengo en las manos el libro ¿Quién soy otro sino tú?, de Jorge Contreras Herrera. Publicado por Editorial Fridaura en conjunción con el apoyo del gobierno Hidalguense, está inquietante serie de poemas tejidos con la furia y la delicadeza de los buenos amantes de las letras, deja un grato sabor de boca en cada una de sus páginas.
Al posar con parsimonia los ojos sobre ellas, encuentro un ejercicio benevolente, una labor refinada cuyo arrojo consigue altos vuelos. Plasmados con la atinada visión de quien ha dejado de ser un autor primerizo, sus fulgurantes instantáneas son un remanso para aquellos que como yo, son seres asolados por el desconcierto de los amores que se disuelven sin remedio en las profundidades de la nada.
A la vez, Jorge hace gala de un talento insospechado que no se queda sometido a ningún cánon literario. De principio a fin, la brevedad se hace patente entre sus líneas con una contundencia inapelable, pues sus poemas se enlazan como si fueran parte de un rosario para exorcisar a los demonios nocturnos de propios y extraños.
Dedicado a su musa inspiradora, el autor consigue establecer con ella un diálogo fructífero y traduce los embates de la traicionera soledad para darle nuevos giros al lenguaje que surge de las pasiones mal correspondidas. En suma, ¿Quién soy otro sino tú?, es la muestra fehaciente del aliento poético de un escritor innato. Sin temor a equivocarme, este poemario constituye en su sentido más amplio, una lectura gustosamente recomendable.

28 mayo 2008

Escribeya; comunidad de aficionados a la escritura

Lo que en sus inicios nació como el pasatiempo de un joven noruego que reside actualmente en España, ahora cuenta con una creciente aceptación entre los amantes de las letras, incluyendo participantes de muchos países, quienes cada vez se muestran más interesados en la interacción que ofrece esta comunidad virtual. No tiene la misma apariencia amigable que las plantillas de Netlog, ni se cuenta con todas las posibilidades que permite Orkut, por ejemplo, pero a cambio le da a quien lo usa, los elementos indispensables para mejorar sus aptitudes artísticas y compartir sus creaciones en el ámbito literario. Aunque su diseño es bastante sencillo, cuenta con las herramientas básicas para publicar información, así como las principales opciones para comunicarse con otros usuarios del sistema. Basta completar el registro gratuito para comenzar de inmediato la aventura de esbozar las primeras líneas y compartir la propia sensibilidad ante aquellos aficionados a la escritura. Las formas en las que los miembros se valen del espacio son múltiples: comparten convocatorias sobre concursos, organizan talleres en línea, comparten consejos e incluso realizan interesantes juegos literarios. Por si fuera poco, los escribanos disponen de foros de discusión. Dentro del sitio, es posible escribir entradas de blog, disponer de una cuenta de correo interno, un tablón de anuncios y la posibilidad de dar seguimiento a los comentarios que se realizan. Además, se puede incluir una colección de libros favoritos, abrir una galería de imágenes y contar con un apartado para ver a los miembros amigos. Del mismo modo, se puede seguir por RSS, lo cual permite tener acceso directo a los contenidos desde el canal que disponga cada uno de los usuarios. La mayoría de quienes comparten cuentos, poemas y fragmentos de futuras novelas, gustan del formidable placer de la lectura, pero a la vez se sienten parte de un grupo donde existen formas de convivencia y cooperación que las estructuras tradicionales de publicación no permiten, ni facilitan. Sin embargo, unas mejoras en la estructura de la web y en el diseño no le vendrían nada mal. Al contrario, la ayudarían a ser una opción más atractiva, si también existiera la posibilidad de etiquetar, categorizar y valorar los contenidos, así como la de compartirlos por diferentes medios. Escribeya es una plataforma donde se hace presente la imaginación, la determinación y la creatividad de escritores que quizá no han podido publicar un libro todavía, pero cuyas valiosas historias salen a la luz para ser leídas y comentadas.
Sus integrantes, testigos del surgimiento de un nuevo mundo por explorar en el ciberespacio, conforman un marco de libertad donde se expresan libremente y esa es su mayor virtud; el potencial increíble que pueden desarrollar a partir de su crecimiento como red social.

28 abril 2008

Paz: el Nobel a 10 años de su partida

Fiel a sí mismo, Octavio Paz nunca dejó de experimentar lances poéticos hasta su muerte el 19 de abril de 1998. Muestra de ello es “Piedra de sol”, considerado uno de los poemas primordiales del siglo XX, junto con "Muerte sin fin", de José Gorostiza, "Décima muerte", de Xavier Villaurrutia y "Canto a un dios mineral", de Jorge Cuesta. Hoy por hoy, su vasto legado cultural así como su nombre, inscrito con letras de oro en la historia universal, sigue vigente entre nosotros. Diplomático liberal, humanista por convicción, poeta perspicaz e intelectual de altos vuelos, se dedicó a examinar los momentos históricos más notables de su tiempo mientras tuvo vida. Curioso por naturaleza, era un hombre con mirada de niño, pero de carácter férreo, siempre rebelde y en contra de cualquier clase de abuso. Paz lo cuestionaba todo con la avidez de quien busca llegar al meollo de las polémicas. Jamás estaba conforme con lo establecido, ni siquiera con sus propios textos, los cuales releía hasta el cansancio, perfeccionándolos incluso después de haberse publicado. De su labor magistral han quedado innumerables ejemplos, entre los que destacan “El laberinto de la soledad”, "Águila o sol", “Libertad bajo palabra”, “El ogro filantrópico”, “La llama doble”, “El arco y la lira” y “Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe”, entre muchos otros que no alcanzaron la misma popularidad. Con un serie de eventos que van desde la publicación de un libro de cartas inéditas dirigidas a Tomás Segovia, hasta una exposición que estará abierta a partir del mes de octubre en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, sitio en el que estudió durante su juventud, se le rinde un merecido homenaje nacional a uno de los más virtuosos escritores mexicanos. La prolífica obra ensayística y literaria de quien recibiera el Premio Cervantes en 1981, además del Premio Nobel de Literatura en 1990, recobra nuevas dimensiones a una década de su partida a través de una constante revisión sin fecha exacta de caducidad. Octavio Paz no ha pasado ni pasará de moda. Convencido de que sólo el amor podría contrarrestar los defectos de las grandes religiones y las debilidades de los sistemas políticos, su discurso seguirá latiendo como la manifestación de un presente continuo, más allá de la muerte corporal, en una suerte de celebración apasionada de la existencia. Este aniversario luctuoso es, sin duda alguna, el momento propicio para acercarse a la lucidez de sus pensamientos y a los arrebatos de su sabiduría, cuya versatilidad da fe de un talento sin igual.

26 marzo 2008

La 50 entrega de los Premios Ariel

El Palacio de Bellas Artes se vistió de gala durante la 50 entrega de los Premios Ariel. Ganadora de tres premios en ocasiones anteriores, los miembros de la Academia Mexicana otorgaron el “Ariel de Oro” a Silvia Pinal por su destacada trayectoria en el séptimo arte.

El Ariel no es extraño para ella, pues lo ganó en 1952 por mejor coactuación en “Un rincón cerca del cielo”. Cuatro años más tarde lo obtuvo nuevamente por “Locura pasional” y en 1957 consiguió uno más como mejor actriz por la película “Dulce enemiga”.

En la ceremonia conducida por Andrés Bustamante, se reunieron figuras como Cecilia Suárez, Diana Bracho, Julieta Egurrola, Sergio Corona y el director Ernesto Contreras, así como Alejandra Guzmán acompañada por su hermana Sylvia Pasquel, quienes apoyaron a Silvia Pinal a su paso por la alfombra roja.

Al recibir la presea rodeada de familiares y amigos, la actriz sonorense aseguró estar agradecida con el público que ha visto sus actuaciones en casi 90 películas. Al borde de las lágrimas, dijo sentirse orgullosa de ser la única en haber participado en tres cintas al lado de Luis Buñuel, con quien alcanzó su proyección internacional a través de "Viridiana" "El angel exterminador" y "Simón del desierto".

Los máximos ganadores de la quincuagésima entrega fueron “Luz silenciosa”, del director Carlos Reigadas y “Km 31” con cinco estatuillas respectivamente. La primera obtuvo los premios a Mejor Película, Dirección, Coactuación Femenina, Guión Original y Fotografía.

Km 31, por su parte, se llevó las categorías técnicas de Efectos Visuales, Efectos Especiales, Maquillaje, Vestuario, y Sonido. Mientras tanto, Everardo González obtuvo el premio al mejor Documental por “Los Ladrones viejos”, y la cinta “Párpados azules”, de Ernesto Contreras, se fue con el premio a Mejor Ópera Prima.

La cinta “Quemar las naves”, la cual se estrenará el próximo 4 de abril, conquistó dos estatuillas: la que se llevó Irene Azuela como Mejor Actriz, así como mejor Música Original, por la participación de Joselo, integrante del grupo Café Tacuba.

23 febrero 2008

El universo pictórico de Remedios

Hechicera, peregrina, maga o surrealista son algunas palabras con las que se le ha definido antes a esa mujer que ha dejado huella en la capital más grande del mundo donde encontró asilo definitivo. La colección recolectada por Walter Gruen durante casi cuatro décadas, exhibe obras que van desde su época temprana hasta su madurez artística.
Remedios Varo (1908-1963), sigue siendo una pintora importante después de su muerte. Hasta ahora ha demostrado que aún tiene una vigencia indiscutible. Es por demás interesante visitar la obra que se abrirá como parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno para conmemorar cien años de su natalicio. Se trata de 38 piezas realizadas a lo largo de 25 años por la artista española.
Los sueños, la magia, la fantasía y lo oculto han estado siempre ligados a su figura porque su obra y su vida significaron entrar en contacto con un mundo tan peculiar donde los elementos intangibles son fielmente expresados. Consta de los cuadros donados por Walter Gruen y su esposa Anna Alexandra Varsoviano. El público podrá apreciar óleos como Títeres vegetales, su último boceto Música del bosque y la colección se completa con la pieza La huida donada en 1993 al museo. Además, la muestra incluye dibujos, acuarelas y collages realizados en París, Venezuela y México. Esta exhibición busca hacer énfasis en el coleccionismo y está compuesta por el conjunto más notable de obras de la artista exiliada en nuestro país, cuya producción es clave en la historia del surrealismo.
Si estuviera viva quizá no le agradaría tanto, pues cuentan que prefería vivir en el recatado mundo de su hogar. Según Walter Gruen, su último compañero, era tímida y retraída. No le gustaban las formalidades de las exposiciones e incluso la incomodaba que la identificaran con su obra. Sin embargo, también comenta que era una buena esposa y una excelente ama de casa.
"Remedios Varo. Colección Isabel Gruen Varsoviano. En memoria" estará abierta hasta el 27 de julio y en ella se podrán admirar las piezas que representan su universo pictórico, con esa profunda reflexión sobre el ser humano, su mundo interior y la relación con el cosmos desde su inconfundible perspectiva.

27 enero 2008

El Museo Nómada abre sus puertas

En cuanto se ingresa al interior de inmediato se tiene una inmensa sensación de paz. Caminar brevemente por los espejos de agua bajo las fotografías, mientras las luces reflejan la magnitud del recinto tenuemente, hace pensar que estás adentro de una auténtica obra de arte.
A lo lejos parece un templo, una mezquita o una catedral de inspiración medieval, pero el museo nómada, cuyo diseño original fue concebido por el japonés Shigeru Ban, resulta un remanso de tranquilidad en medio de la agitada vida de los que habitan la metrópoli.
La edificación de bambú más grande del mundo abre sus puertas para cautivar la atención de los visitantes y recordarles la importancia que tiene la preservación del medio ambiente. Por primera vez, luego de presentarse en las ciudades de Venecia, Nueva York, Los Ángeles y Tokio, los mexicanos podrán visitar un tributo de amor a la naturaleza en el zócalo capitalino sin pagar un solo peso.
Se trata de un proyecto monumental que ha sido conformado por el fotógrafo canadiense Gregory Colbert durante los últimos 17 años a lo largo de 55 expediciones a lo largo y ancho de la Tierra, desde los fríos paisajes de la Antártica hasta los desiertos de Egipto, Kenia y Namibia.
A partir de estos viajes ha captado lo mismo elefantes que ballenas, águilas y orangutanes, siempre en estrecha convivencia con los seres humanos, en su mayoría niños, quienes muestran su espiritualidad con una gracia infinita.
La exposición Cenizas y nieve, reúne más de medio centenar de fotografías en gran formato. En ellas, el artista manifiesta su admiración por la naturaleza, creando a través de su trabajo con la lente un lugar que se puede observar con nuevos ojos, hasta sentirse parte de su genial lenguaje estético. Sus imágenes en tonos sepia, tomadas en la serenidad de un lago o de un paisaje en el Océano Índico, son una invitación al asombro, la contemplación y la esperanza.
Al final, la insólita experiencia también queda sellada por el acompañamiento de la música, dos poemas haikú, y un largometraje que es proyectado en una sala acondicionada como si fuera un jardín zen, sobre los momentos en que fueron tomadas las fotografías.
Con una inversión de al menos 5 millones de dólares, Fundación Telmex, Televisa y el gobierno del Distrito Federal, pretenden que sea la exposición más visitada de México. Las expectativas son altas. Se calcula que sea conocida por 1.8 millones de personas y se convierta en la exposición más vista del año.

30 noviembre 2007

El "gadget" que pondrá de moda la lectura

Las tecnologías cada vez nos sorprenden más con sus inusitados avances. Ahora, el sueño de leer sin gastar más papel y de un modo más atractivo se acerca vertiginosamente a nuestra realidad. Dentro de poco, tendremos dispositivos electrónicos en forma de libro pero con mucha mayor capacidad para almacenar textos y también diccionarios de consulta inmediata. En Estados Unidos ya existen algunos prototipos como el Sony Reader que ha tenido una gran aceptación desde el año 2006 y el llamado Kindle, que hace unas semanas acaba de lanzar al mercado Amazon, la mayor distribuidora de libros en la red, el cual también llegará tarde o temprano a nuestro país. De hecho, se espera que muy pronto pueda conseguirse en México para beneplácito de los amantes de la lectura. Del mismo tamaño que un libro de bolsillo, pero con un teclado Qwerty debajo de la pantalla, esta maravilla de la electrónica tiene la nada despreciable capacidad de acumular hasta 200 libros digitales. Además, por medio de su interfase se conecta de forma inalámbrica para descargar blogs, periódicos y revistas desde las tiendas virtuales que ofrecen estos contenidos en Internet. El Kindle tiene una memoria interna de 256Mb, aunque sólo 180Mb están disponibles para el usuario, de acuerdo con Amazon. En términos de funcionalidad, cuenta con teclas a ambos lados para navegar entre las páginas e incluye un soporte diseñado para cambiar del modo “página completa” hacia un párrafo en particular. Muchos afirman que aparatos como este, serán perjudiciales para la industria editorial; incluso hay quienes pronostican que con el tiempo podría erradicar o reemplazar a los libros convencionales tal como hoy los conocemos, terminando con la carrera de la letra impresa iniciada gracias al invento de Gutemberg, pero aún hay mucho por aprender y por conocer al respecto. Más allá de visiones apocalípticas, ambos soportes podrían coexistir para beneficio de las mayorías y el ingenioso Kindle podría convertirse en el “gadget” que ponga de moda la lectura. Lo cual evitaría que se pierda el hábito de leer, ya sean novelas de ficción, ensayos o tratados filosóficos. Y eso, al final de cuentas, es lo fundamental del asunto.

08 septiembre 2007

Llega la XIX edición de la Feria del Libro de Antropología

En esta ocasión Argentina es el país invitado en el encuentro que tendrá lugar del 6 al 16 de septiembre en el Museo Nacional de Antropología, ubicado en el bosque de Chapultepec y en el que participan 80 editoriales mexicanas y extranjeras.
Este magno encuentro se ha enriquecido año con año al invitar a distintos países siendo un detonador emblemático del intercambio cultural. La feria expondrá un acervo de títulos especializados en arqueología, historia, etnología, antropología social, restauración, entre muchas otras disciplinas relacionadas.
“A casi dos décadas de ser instituida, su propósito se ha revitalizado creando vasos comunicantes entre los libros y los lectores en un espacio de diálogo e interés común”, expresó Alfonso de María y Campos, Director del INAH.
Entre las actividades programadas, Darío Olmo, miembro del Equipo Argentino de Antropología Forense, ofrecerá una serie de conferencias sobre derechos humanos y criminología. Asimismo, se rendirá un homenaje a la antropóloga Anne Chapman, quien fue estudiante de la primera generación de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.
En la feria se presentarán programas que la Secretaría de Cultura de Argentina realiza en todo el país como Libros y Casas, que apunta a democratizar el acceso a los libros, así como la edición del volumen Mujeres dirigentes indígenas, que tiene por objetivo fomentar el respeto por la diversidad.
“Próximos a conmemorar el bicentenario de su independencia, ambas naciones se reconocen y se revitalizan en un marco de fraternidad”, señaló Jorge Yoma, Embajador de Argentina en México, quien también reiteró su agradecimiento por la invitación a participar en este año.
Este próximo lunes 10 de septiembre se ofrecerá una charla para recordar al Che Guevara en su 40 aniversario luctuoso en la que se espera la participación el fotógrafo Rodrigo Moya y de Paco Ignacio Taibo II. Además, se exhibirá el documental de Richard Dindo alusivo al mítico revolucionario.
Benito Taibo, Coordinador de Difusión del INAH, dijo que el 12 de septiembre asistirá uno de los más prestigiados historiadores del continente americano, Alberto Rex González, quien impartirá la conferencia en el Simposio Román Piña Chan. También habló del tercer coloquio Africanías, en el que un grupo de especialistas conversarán en torno a la presencia del continente africano en nuestras culturas.
Felipe Solís Olguín, director del museo, indicó que la feria ha creado un gran impacto pues ha sido visitada por cerca de 90 mil personas en años anteriores y esta vez se espera rebasar esa cifra con el incremento de 20 por ciento de expositores, las presentaciones de libros que incluyen el género de la novela histórica y los talleres infantiles que les mostrarán a los niños, por ejemplo, cómo elaborar piezas dentales en pasta de maíz para elaborar vistosos collares.
Además, las esculturas del artista argentino Rodrigo Abella que ocupan el costado derecho del vestíbulo principal captarán la atención de todos los visitantes. Detrás de la forma, es el título de la exposición que integra las figuras un caballo, una mujer, un hombre, y un par de aves con pequeños trozos de madera reciclada de los bosques de Tucumán.
Durante la inauguración oficial, se entregaron los Premios Antonio García Cubas 2007 a las publicaciones más destacadas en el campo antropológico. Luego de cortar el listón conmemorativo, los presentes hicieron un recorrido por la feria con el acompañamiento musical del quinteto Entretango, quienes interpretaron con entusiasmo los mejores acordes de la música andina.

18 agosto 2007

Llega a las salas de México la cinta El hijo del diablo

Esta vez el terror se hará presente en las salas comerciales de la capital del país con el estreno de El hijo del diablo, cinta que promete mantener en suspenso total a los espectadores mexicanos. Bajo el título original de Whisper, el eje principal que da sentido a la historia es el secuestro de un pequeño de ocho años con poderes insólitos que sus captores ni siquiera imaginan. Josh Holloway interpreta el personaje de Max Truemont, quien pretende reivindicar su vida con la ayuda de su novia Roxanne luego de pisar la cárcel. La actriz Sarah Wayne Callies le da vida a su cómplice en el último “trabajo sucio” antes de irse lejos y retirarse de su carrera delictiva. Por ello deciden cobrarle una jugosa recompensa a la madre del niño, quien es una de las mujeres más adineradas de Estados Unidos. Debido a que se le dificulta conseguir dinero por medio de un crédito bancario, acaba formando una sociedad para llevar a cabo el rapto con dos malhechores interpretados por Blake Woodruff y Joel Edgerton. Tras realizar su fechoría, huyen hacia una cabaña escondida en un lugar remoto. Sin embargo, pronto comienzan a suceder hechos sin ninguna explicación aparente. Es entonces cuando de pronto empiezan a atacarse unos a otros y a través de la cinta, los raptores sufren las monstruosas consecuencias de enfrentarse con las fuerzas de lo sobrenatural. Dirigida por Stewart Hendler, esta producción norteamericana mantendrá al público al borde del espanto. Por cierto, el director belga Eric Van Looy se iba a encargar de llevar a la pantalla este thriller, sin embargo, se sabe que abandonó el proyecto después de las dos primeras semanas.

09 julio 2007

Opciones para ver y escuchar

UNA SÁTIRA DE LA FARÁDULA Actores como Patricia Llaca, Juan Manuel Bernal, Miguel Rodarte, Martha Cristiana, Luis Roberto Guzmán, y Cecilia Suárez, simplemente festejan la oportunidad de reírnos de nosotros mismos al confabular una crítica mordaz sobre el “glamour” que rodea a las estrellas que aparecen en los medios del espectáculo. El cortometraje del director Manolo Caro, denominado Gente bien... atascada, es una sátira mordaz de la farándula que retrata los problemas y las adicciones de una clase social ajena a cualquier dolor humano; acostumbrada a los reflectores y a las revistas de sociales que los etiquetan como seres frívolos e insensibles. El joven realizador anunció que ya prepara su debut con el largometraje titulado “Éramos tantos”, proyecto que podría contar con la actuación de la “niña mal” Camila Sodi. EL NUEVO CD DE JUAN LUIS GUERRA “La llave de mi corazón” es el título del más reciente disco de Juan Luis Guerra, quien saltó a la fama luego de interpretar los temas “Ojalá que llueva café” y “Burbujas de amor” con un éxito rotundo a principios de 1990. El tema a promocionar que da nombre al disco cuenta también con una versión en inglés para el mercado angloparlante titulada “Medicine for my soul”. En esta ocasión, el cantante dominicano vuelve a nuestro país para traernos una muestra de experimentación acústica donde sus letras inspiradas en la fe y en el amor, nos dejan con un buen sabor de boca. Tras una larga temporada de ausencia en los escenarios mexicanos, este trabajo intenta compensar a través de su madurez de compositor y de su cada vez mayor versatilidad como músico, la precipitada salida del mundo artístico cuando su popularidad aún estaba en los cuernos de la luna. LOS ACORDES DE MEMORY ALMOST FULL A lo largo de los trece sencillos que componen “Memory Almost Full”, Paul McCartney viaja con sus acordes a los confines de la música folk que lo llevó a la cumbre en la década de los 70’s, durante el auge de la “generation of love”. Este es el primer lanzamiento del sello discográfico Hear Music, una compañía formada Starbuck Enterteinment y Concord Music Group que busca promover la música a través de nuevas plataformas, pondrá este material disponible también para los usuarios de Internet. Producido por David Khane, el álbum es invariablemente, una retrospectiva por los sonidos nostálgicos de los Beatles, en un intento por apresar el pasado y darle forma rítmica a esa huella indeleble de su vida como integrante del cuarteto de Liverpool.

23 junio 2007

"Historias de media suela" cierra Titerías 2007

Proveniente de la Península Ibérica, el espectáculo de títeres de Fernán Cardama fue el encargado de cerrar con broche de oro la quinta edición del Festival Internacional Titerías con dos funciones consecutivas. “Historias de media suela” es una obra donde los zapatos en todas sus variedades son los protagonistas en los relatos por los que al actor argentino logra conmover con sus artificios de titiritero. Ahí están los que usan los futbolistas, los cantantes de tango e incluso los buzos con sus patas de rana. A pesar de la enorme cantidad de zapatos que han pasado por su taller, tiene sus preferidos. A él, le gusta arreglar las chalupas del payaso de su pueblo porque lo hacen sentir muy feliz, tal y como uno se pone cuando uno se reencuentra con los amigos. Según las enseñanzas de su abuelo y de su padre, “no es lo mismo arreglarle los zapatos a un sepulturero que a una bailarina; a un obrero que a un usurero, ni a un García Marqués que a un García Márquez”. De manera perspicaz, Fernán Cardama también les dice a los asistentes que es importante saber escuchar a su calzado para detectar sus dolencias y saber si han sufrido muchos pisotones en la vida. Durante su peculiar actuación, la serie de personajes que tienen cabida en el teatrino de su ingenio, cuyo lema es: “el cliente se va con media suela y sonrisa nueva”, dan cuenta de que éstos no solo sirven para caminar, sino que además visten, transmiten sensaciones y cada uno de ellos tiene la propia. Al concluir las dos funciones con las que el Teatro Benito Juárez dio por terminado el festival Titerías de este año, su talento fue reconocido por la multitud de niños quienes visiblemente entusiasmados le pidieron autógrafos, mientras algunos padres de familia le tomaban fotografías.

17 junio 2007

Presentan Ojos de agua, de Domingo Villar

El Centro Cultural España fue el marco para la presentación del libro “Ojos de Agua”, escrito por Domingo Villar y comentado por Fritz Glockner, experto en el tema de la “Guerra sucia”. En una charla exclusiva para Ombligo.com, el escritor nacido en la comarca de Vigo en 1971, señaló que su novela se está traduciendo actualmente en varios idiomas, entre los que sobresalen el ruso, el Italiano, el Alemán y el Gallego. “Ojos de agua” busca ir más allá del género negro; ambientada en la comarca de Galicia, esta novela fue pensada por su autor como la primera de una serie. “Si funciona de este lado del océano y si les gusta, la trama seguirá en entregas posteriores”, indicó momentos antes de presentar su ópera prima. La novela de Domingo Villar cuenta la historia de un joven saxofonista llamado Luis Reigosa, quien de pronto aparece muerto como parte de un crimen pasional. El inspector de policía Leo Caldas, un hombre solitario y melancólico, se hará cargo de la investigación siguiendo una serie de cabos sueltos entre el humo de las tabernas y los clubs de jazz. “Estoy contento y sorprendido con el favorable resultado que ha tenido ésta que es mi primera novela policíaca; para mí, simplemente publicar el libro ya era un premio”, dijo quien también ha ejercido como guionista de cine y televisión. “Hace ocho meses fue publicada en España y hasta el momento ha tenido una buena acogida por parte de los medios y también de los lectores, lo cual me llena de orgullo pero también me exige más de cada futuro trabajo”. “Envié el manuscrito a varios lugares. Después pude elegir quién se encargaría de publicarla y me pareció un honor que una editorial de esa categoría quisiera que formara parte de su catálogo de escritores”, manifestó Domingo Villar en relación a su obra, la cual sale a la luz en México bajo el sello de la editorial Siruela.

27 mayo 2007

Columna Aparador Alterno 1

Así es; este domingo el equipo amarillo del líder de los “perros del mal”, salió al quite con la ayuda de Mr. Águila, quien demostró que está a la altura de grandes retos en el programa de “Los 5 magníficos”, al ejecutar una serie de evoluciones en el aire, impulsado por una cama elástica. Su ‘número’ les valió salvarse de ser eliminados, pero aún así no pudieron escapar de la zona más baja de la tabla de posiciones. Sostenido por unas muletas, el hijo del “Perro Aguayo” estuvo en la emisión del productor Rubén Galindo para apoyar a sus compañeros moralmente, a pesar de haberse lesionado la rodilla derecha en los ensayos de la semana anterior. Luego de ser sometido a una cirugía que le tomará cerca de seis semanas de recuperación, los médicos indicaron que no podrá continuar en la competencia. Ni modo, el ‘show’ debe seguir a como dé lugar.
Otro que será campeón sin corona es Jaime Camil, quien se quedó con las ganas de recibir el premio al mejor actor que otorga la revista “TVyNovelas", por su papel de “Don Fernando”, el famoso empresario que se enamora de Letty, la fea, el personaje interpretado con revuelo por Angélica Vale. Esta vez el carisma no fue suficiente y el voto de los telespectadores no le dio su respaldo, pues la fue otorgada a Eduardo Yánez, por su papel en “La verdad oculta”, quien también se mostró sorprendido del resultado a su favor, conciente del fenómeno televisivo que “La fea más bella” ha logrado en México.
Por otro lado, resulta que desde hace unas semanas, se especulaba acerca de la salida de Silvia Navarro de las filas de Tv Azteca. Pues se confirman los rumores; la actriz visitó las instalaciones de Televisa para ultimar los detalles de su participación en la siguiente telenovela de Carla Estrada que llevará como título: “Pasión”. No obstante, por cuestiones de contrato, Silvia deberá cumplir con una telenovela más en la empresa del Ajusco, tras haber participado en “La heredera” y “Montecristo”. Parece que su traspaso le daría un respiro y le abriría una buena oportunidad de explorar nuevos horizontes. “La Navarro” es un talento de la actuación, por lo que su arribo le dará un toque muy fresco a los rostros protagónicos de Televisa.
Hablando en el mismo tenor, Aurora Valle, mejor conocida como “Boris”, decide abandonar a sus compañeros de “Ventaneando” para formar parte del elenco del programa “La oreja”, que conducirá junto a Juan José Origel a principios de junio. En Televisa se confirmó la noticia, ante la sorpresa de sus compañeros del canal 13; Daniel Bisogno, Pedro Sola, Mónica Garza, Atala Sarmiento y la señora Paty Chapoy. Es curioso, pero ¿se han dado cuenta que cuando cambian de televisora, los de Azteca lo hacen como una oportunidad de crecimiento, y los que llegan a salir de Televisa lo hacen cuando sus carreras ya van en declive?

22 mayo 2007

Zócalo de nudistas

El Zócalo, lugar de mercados, conciertos, bailes, protestas y ceremonias, sirvió de marco para la obra fotográfica que realizó Spencer Tunick en un acto sin precedentes. Desde las tres de la madrugada cientos de personas, en su mayoría jóvenes, fueron llegando a las calles del Centro Histórico para formar parte de la inquietante obra del fotógrafo neoyorkino. Los ríos de gente rebasaron las expectativas del evento, por lo cual, tuvieron que cerrarse varias calles del primer cuadro de la ciudad. A partir de las 4 de la mañana, los asentamientos viales sobre la avenida Juárez desde su cruce con Balderas hasta el Eje Lázaro Cárdenas ya eran de consideración. Patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública impedían el paso a los vehículos a partir de este punto, en el que los participantes se trasladaban a pie. Por algunos momentos se impacientaban, chiflaban y alzaban sus inscripciones para quejarse por la demora. Conforme amanecía, mostraban uno por uno su ficha de inscripción en los retenes instalados sobre el cruce de Palma y las calles 16 Septiembre y Francisco I. Madero. “Nosotros fuimos de los últimos en llegar; estuvimos dos horas formados y luego nos situaron detrás del asta bandera; muchos se quedaron sin poder participar, pero nos animamos porque se trataba del lugar más representativo de México”, aseveraron Iván Casasola y Cristian Velázquez. Cerca de las seis horas, los asistentes de Spencer dieron instrucciones precisas para que la gente se colocara en sus respectivas posiciones. “El frío dejó de sentirse cuando los cuerpos empezaron a generar más calor”, explicó Arturo Carrasco de 81 años al conversar con él sobre su impresión al participar. Así, se hicieron tres instalaciones en distintos lugares, mientras Spencer dirigía a sus ayudantes, moviéndose rápidamente y dando instrucciones a través de un traductor. El montaje se dividió en tres partes; en la primera toma, estuvieron todos de pie, dando la espalda al Palacio Nacional; en la segunda se acostaron boca arriba y la última fue realizada en cuclillas y con las manos en el suelo. Tunick intentó representar con los cuerpos el agua y sus ondulaciones, en honor al lago que existía en el mítico Tenochtitlán. “Pueblo desnudo siempre será fotografiado” fue el lema que repetían al unísono en las calles aledañas a la plaza mayor. Fue así como infinidad de ojos se posaron sobre el Zócalo de nudistas, muchos asomados desde los hoteles y edificios que lo circundan para admirar esta obra de arte concebida como un vehículo para la libertad de expresión, en lo que podría considerarse el mayor trabajo en la historia de Tunick, rompiendo el récord de Barcelona hace cuatro años, donde se lograron reunir a siete mil personas. “Me parece excelente que se realicen este tipo de manifestaciones artísticas, pues cuestionan las reglas de nuestra sociedad conservadora”, afirmó Carlos Figueroa, al concluir este encuentro multitudinario. Será dentro de seis meses, cuando todos los cómplices de Tunick reciban una foto especial de 8 X 10 pulgadas que les será entregada por correspondencia.

22 abril 2007

Amores ausentes tras bambalinas

Para los que se cuestionan de qué trata LOS AMORES AUSENTES, deben saber que esta puesta en escena conjuga la danza-teatro con recursos multimedia, dice el director en entrevista para ombligo.com, momentos antes de la tercera llamada. Los actores en escena forman un espectáculo que busca conmover, más allá de todo entretenimiento, dice Roberto Manzano, y de confrontar a quienes se atrevan a cuestionarse sobre el ideal romántico que difunden las telenovelas, pues el teatro de enredos amorosos es un catalizador de las frustraciones conyugales. Cabe mencionar, que personas consagradas como Pina Baunch o Guillermina Bravo ya han tenido el atrevimiento de combinar teatro y danza con la intención de transgredir los clichés del imaginario colectivo. “Dejarlos crear por sí mismos y permitirles hacer uso de la improvisación es crucial para romper la estructura del actor-maniquí, ya que las gesticulaciones, los sonidos o las palabras ininteligibles también ayudan justamente a crear enlaces entre el texto y la actuación”. Según Carlos Valencia, actor y bailarín, Egresado de la Escuela Nacional de Arte Teatral bajo la dirección de Bruno Bert, el desamor es una fase más del enamoramiento, pues sin el uno no existe el otro, ya que están sumamente relacionados. Asimismo, confiesa que ya ha sufrido en carne propia las decepciones amorosas; “la más reciente me duró más de dos años en los cuales fui superando día a día el duelo”. El proceso del montaje fue laborioso, comenta Roberto Manzano, pero lo más complicado del trabajo de dirección es “sensibilizar a los actores para trasmitir al espectador sus emociones, manifestándolas corporalmente”. La obra busca trasmitir que uno debe quererse primero a sí mismo para amar a otras personas y las referencias literarias sirven como el hilo conductor para explicar lo que sucede en cada escena, nos cuenta Mariana Wences, egresada del Centro Universitario de Teatro. “La misión de la obra es conectar el sentimiento universal con la esfera íntima del espectador y no creo que sea un requisito haberse enamorado antes para identificarse con la obra, pues en este caso hay muchas interpretaciones sobre el mismo tema”, señala la actriz, cuya formación dancística que la ha llevado a participar en varios proyectos multidisciplinarios. Pocos se dan cuenta que en realidad, la historia de la Cenicienta empieza cuando termina el cuento de hadas asevera Jorge Ramírez Ronzón, Egresado de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea, quien ha participado también con la compañía de Paul Taylor, en Nueva York. “Es allí donde nos enfrentamos a la puesta en escena de nuestra propia existencia; donde somos los protagonistas cotidianos de una historia íntima en la que invariablemente tropezamos con la desazón del amante abandonado”, agregó durante el calentamiento previo al inicio del show. Los asistentes podrán apreciar un equilibrio perfecto entre secuencias dramáticas y dancísticas donde se demuestra -como dice el maestro Eugenio Barba- que el verdadero intérprete domina ambas disciplinas y las fusiona en una misma. En esta obra, no hay finales felices, ni desenlaces resueltos con cursilería, pues el público dispuesto a dejarse ‘tocar’, deja de ser una entidad pasiva y en consecuencia, interpreta lo que desea, completando así, una retroalimentación mutua en el escenario. En LOS AMORES AUSENTES se intenta explorar las distintas modalidades del amor a través de los movimientos corporales, logrando así, que esa emoción absoluta por excelencia intente perpetuarse en nuestro pecho para no morir nunca.

21 abril 2007

Un viaje a la intimidad del amor

Con la finalidad de presentar lo mejor de las expresiones artísticas, el Centro Cultural Foro Shakespeare, dirigido por Bruno Bichir e Itari Marta, abre sus puertas a nuevos proyectos que puedan cautivar a los asistentes. Ejemplo de lo anterior es la puesta en escena LOS AMORES AUSENTES, creada y dirigida por Roberto Manzano, donde se fusionan sin dificultades la música, el histrionismo y la danza en un espectáculo teatral. Así, el telón se abre para adentrarnos en el universo terrenal donde confluyen los sentimientos, en aquel reducto entrañable que los amorosos –aunque también los despechados– llevan consigo. La puesta en escena se inspira en textos literarios de Isabel Prieto de Landázuri, Margarita Villaseñor y Sor Juana Inés de la Cruz, cuyas letras se refieren invariablemente al ser amado que se encuentra en la lejanía. La obra se desarrolla durante cinco episodios en los que se muestran las etapas por las que atraviesa una persona cuando concluye una relación amorosa. Desde la primera ausencia de aquel ser que emprende la retirada, pasando por el momento en que gracias a los demás la soledad resulta acompañada y las voces del sujeto amado dejan de ser un suplicio. Más adelante, se recrean los caminos lúdicos, pero equívocos que toman quienes desean, a cualquier precio, dejar el dolor atrás. Luego, viene la añoranza y ese sufrir evoluciona en la penúltima escena, mostrando un panorama más nítido de los escenarios internos donde pensábamos olvidado el amor que alguna vez existió. Allí, el lenguaje corporal despliega sus múltiples mensajes al inconciente, en cuyo remanso encontramos una ruta para sensibilizar todos los sentidos, contemplados desde el reflejo de otros ojos, desde ese ímpetu vital; en ese instante reciproco cuando la complicidad se otorga sin recelos. Al final, asistimos al encuentro de los personajes con su amor propio, base fundamental para volar hacia esa pequeña esfera de luz; hacia el despertar de los ojos del alma, a la resurrección del cuerpo que después de tanto tiempo sale del letargo y se permite vislumbrar de nueva cuenta la luz del sol. LOS AMORES AUSENTES son, en suma, un cúmulo de historias arquetípicas, huellas de un pasado latente que no habla únicamente de las situaciones cotidianas, sino también de las emociones únicas que nos embarcan hacia horizontes alternos; en un viaje a lo más íntimo del amor, a lo más secreto de aquellos que se entregan apasionadamente; de aquellos que alguna vez amaron con desesperación y también de quienes juegan todos los días a descubrir una faz distinta en él, con la certeza de que el amor no tiene sentido, mientras no se lo demos nosotros mismos. LOS AMORES AUSENTES cuenta con las participaciones de Bruce Chang, Alicia González, Jorge Ronzon, Carlos Valencia y Mariana Wences. Dicha propuesta teatral se presenta los martes a las 20:00 hrs. en Zamora 7, casi esquina con Veracruz, en la colonia Condesa. Consulta la cartelera en www.foroshakespeare.com

20 diciembre 2006

Eros y thánatos

De acuerdo al sicoanálisis, los seres humanos estamos regidos por dos grandes fuerzas que ordenan nuestro sentir y pensar. Tales fuerzas son Eros (amor) y Tánatos (muerte). Estas dos fuerzas son contrarias y están en constante lucha. Los seres humanos que pueden equilibrar dichas fuerzas, tienen una existencia plena y feliz. Eros es creación, Tánatos, muerte. El hombre, para desarrollar todas sus potencialidades, debe desarrollar su fuerza creadora: tal empresa es posible, por el temor que todos tenemos a la muerte. Crear es sentirse vivo y olvidar la muerte.

26 octubre 2006

Yo me valgo de las palabras

Hay personas a las que les gusta cantar, otras a quienes la música es su razón de ser y algunas más a quienes les apasiona la danza, el teatro, el video, la escultura, el performance, la pintura o mil y un formas de dar cauce a sus necesidades de expresarse. En lo particular, yo me valgo de las palabras como herramienta, como alimento, como distracción y como vocación creativa, porque son ellas las que completan el cúmulo de significados que pueden darle sentido cabal a mi existencia.
El hecho de hilar un enjambre más o menos coherente, acomodando en su justo peso a cada una de las letras, a cada término de un aliento específico, -irrepetible quizás- es, en resolución, una forma de hacerme patente ante el mundo y sus múltiples distractores soporíferos. Me gusta escribir como consecuencia de mi placer por la lectura; o será que es al contrario, y que luego de esbozar algunas líneas en desatino, vuelvo a la tranquilidad aparente al refugiarme en las páginas de un libro abierto.

19 septiembre 2006

CARTAS AL VUELO VII La palabra puerta

Tener noticias tuyas es como abrir una ventana. Enterarme de algo más que desconocía a través de lo que me cuentas es impagable. Es como dar marcha atrás a los bellos instantes que tuvimos y lanzarse a los recuerdos buenos donde está el amor, donde estás tú, con las grandes lealtades y las grandes traiciones.
Gracias a la movilidad imaginativa de la mente es impresionante la facilidad de revivir y ampliar el pasado tanto como se quiera. Es ahí donde está lo que uno pudo hacer y no hizo, y también lo que uno pudo no hacer y sí hizo, es decir, la encrucijada en la que los caminos elegidos fueron desafortunados.
En la película que pasa frente a mí se proyectan escenas inquietantes; se muestra cómo habría sido nuestra historia si se hubiera tomado el otro rumbo, justo aquel que quedó descartado... Los grandes espacios en blanco son por lo regular episodios de abatimiento, que en otra acepción también son provechosos.
Usualmente, luego de soportar las repeticiones de la permanencia involuntaria, suspendo la función y pienso que el camino elegido no fue tan equivocado y que acaso, si se presentaran las mismas situaciones, la elección sería la misma. Con variantes, claro. Con menos ingenuidad, por supuesto. Con más templanza, por las dudas.
En los últimos tiempos antes de la obligada separación, todo sucedió tan atropelladamente, en medio de tantas tensiones, rodeados por tantas implacables urgencias, por tantas decisiones a tomar, que no había ni tiempo ni ánimo para la reflexión, para pensar y repensar sobre nuestros pasos.
Ahora sí hay tiempo, demasiado tiempo, demasiados insomnios, demasiadas noches de estar soñando con tu sombra. La tendencia natural es preguntarse para que sirve esta meditación tardía, atrasada, anacrónica, inútil. Y sin embargo, sirve.
La ventaja de este tiempo baldío es la posibilidad de madurar, de ir conociendo los propios límites, las propias debilidades y fortalezas; de ir acercándose a la verdad sobre uno mismo, de no hacerse ilusiones acerca de objetivos que uno nunca podría lograr, y en cambio, aprontar el ánimo, preparar la actitud, entrenar la paciencia, para conseguir lo que algún día sí puede estar al alcance.
En estas peculiares condiciones, voy desmenuzando lo que quise y lo que quiero, lo que hice y lo que haré. Sí, tener noticias tuyas es como abrir una ventana, pero entonces me vienen unas ganas casi incontenibles de abrir más ventanas y, lo que es más grave (qué locura), de abrir una puerta. Y ésta, me contempla férrea, cruel, durísima, sin hacerme ninguna promesa ni darme ninguna esperanza y siempre cerrándose en mis narices.
A veces tenemos con nosotros la respuesta esperada, pero no siempre es suficiente porque pareciera que no podemos cambiar los hechos de la vida. Yo sé que para llegar a ti es imprescindible traspasar la palabra puerta.
Sin embargo, pareciera que estoy condenado a ver las espaldas de esa puerta, su lomo hostil, inexpugnable, concretísimo, pero no tan sólido como un buen argumento o como una buena razón.
Tener noticias tuyas es como abrir una ventana, pero quizá no sea aún como abrir una puerta. Si repito la palabra puerta es porque una puerta significa, literal y metafóricamente, muchas cosas.
Cuando está cerrada es la clausura, la prohibición, el silencio, la rabia contenida. Si se abriera (no para un recreo, sino para todos ellos) sería la reparación de las ilusiones perdidas; de los olores, de los sabores, de los sonidos, de tu imagen clara y del tacto libre para recorrerte.
Sería por ejemplo, la recuperación de tus brazos y de tu boca y de tu cabello. Pero para qué darle vueltas a una cerradura que no cede, que se ha vuelto inconmovible. A pesar de todo, no me dejo vencer, organizo una campaña anticlausura, te escribo cartas considerando los pros y los contras, donde sigo autocensurándome pero soy más osado; o mastico breves monólogos como éste que ni siquiera garantiza exorcizar nuestros males.
Aún así, tenemos derecho de jugar al futuro y, por supuesto, en ese juego de azar siempre nos guardamos un naipe bajo la manga, o reservamos un jaque mate que no malgastamos, sino en la gran ocasión donde es requerido.
Por eso, los matices más destacables y positivos de esa campaña, son el poder hacernos promesas, el poder darnos esperanzas (no las increíbles y triunfalistas, sino las austeras y verosímiles), o el poder imaginar que abrimos la puerta al mismo tiempo para encontrarnos nuevamente.

CARTAS AL VUELO VI De mi parte

Esta noche estoy solo por lo que puedo reflexionar mejor. Aprovecho para escribirte porque hay luna llena, que es como un bálsamo que siempre me tranquiliza. Resuelto a hacerte señas desde este páramo, se desprenden estas imprudencias, arriesgándolo todo, poniéndolo aquí en blanco y negro, descartando la posibilidad de platicarlo, porque ya no puedo llevarlo a solas.
Es curioso. Cuando uno está intensamente enamorado e imagina que, por algún motivo, puede sufrir una decepción, piensa que no aguantará, que eso sería sencillamente insoportable. No obstante, puede llegar a serlo. Al menos yo lo he soportado.
No niego haber pasado momentos de desesperación, en los que el resultado es una larga jornada de evocaciones multiplicada por miles de días. Sin embargo, el cuerpo pareciera ser más adaptable que la voluntad. Es el primero en acostumbrarse a otros horarios, a otras posturas, al nuevo ritmo de sus necesidades, a su nuevo hacer y su nuevo no hacer.
Si tienes una pareja, verás que es un intruso que poco a poco se va convirtiendo en interlocutor. Lo difícil es cuando las prioridades no coinciden, cuando el otro te contagia las suyas, o tú le contagias las tuyas. O también puede ocurrir que se oponga resueltamente y esa resistencia origine un choque verbal, un enfrentamiento.
En esos casos, la condición de estar inconformes exacerba los ánimos, hace pronunciar agravios irreparables que enseguida agudizan su significado por el mero hecho de que la presencia del otro es obligatoria y por tanto inevitable.
Es entonces cuando esa compañía que se vuelve embarazosa y tensa lo deteriora a uno mucho más, y más rápidamente, que una absoluta soledad. Por eso, uno se desacostumbra para no caerse en pedazos, para no derrumbarse, aunque luego, la reconciliación aparente ser inadmisible.
Yo creo saber lo que poseo, pero me cuesta trabajo entrar en los pliegues de esta historia, en las carencias que me conducen directo al desamor. Y es que sólo nos limitamos a dos respuestas posibles, aunque bien sabemos cuántos matices puede haber entre una y otra.
De modo que no tengo respuesta a ningún cuestionamiento tuyo, sencillamente porque carezco de tus preguntas. Pero yo sí tengo algunas que, dicho sea de paso, no te formulo para no tentarte a que (en broma, o lo que sería más grave, en serio) me digas: “ya no”.
¿Será que la mujer, para mantener firme su amor, precisa, más que la existencia, la presencia física del hombre? No es un secreto ni una revelación. No lo había comprendido, pero lo confirmé cuando vi en tus ojos complacientes la dimensión de nuestra derrota, que no será total, pero es derrota.
Aunque temo que debo confesarte que pese a mi capacidad de adaptación, ni mi cuerpo ni mi ánimo se han acostumbrado por completo a tu lejanía porque hasta hoy, no necesito esforzarme en armar un biombo para pensar en ti.
Siempre hay momentos del día, en que tus recuerdos me zarandean y todas tus imágenes se concentran en tu cuerpo y en el mío haciendo el amor. Aunque eso no siempre me hace bien porque pasa a ser una constancia dolorosa de tu ausencia; o de la mía.
Cuando recapitulo, nos veo en un silencio a dos voces, pronunciando lacónicos monosílabos para llenar nuestros encuentros de pretéritos mutuos donde no hay nada que explicar; donde las manos deseosas pueden andar sin palabras, y llegar a ser elocuentísimas al remolcar su convoy de sobreentendidos.
Primero disfruto en el vacío. Gozo angustiosa y mentalmente. Luego me deprimo y como consecuencia del desaliento ando cabizbajo. Así que para salir a flote me obligo a incorporar otras reminiscencias que también nos atañen, que son tan valiosas y decisivas como el roce de nuestros cuerpos.
Cómo me gustaría caminar por las calles que recorres, para tener ahora algo en común contigo... Sabes, quizá debería borrar esta última frase, por pensar que estoy dolido acaso, de alguna extraña manera, por culpa tuya.
Con la franqueza miserable de verte a través de los barrotes de un amor ajeno, me siento estrujado, perdido. Como jadeante, pero sin jadeo. Como si me viera desde lejos en un escaparate, y mi propia imagen fuera la de un maniquí, que para hacerlo más ridículo, únicamente le hubieran dejado puesta una corbata.
Si la frase sobrevive, te darás cuenta cómo añoro esa suma de circunstancias que nos mantenían juntos. Yo mismo me asombro de no tacharla, aunque si para ti es un vano intento que no debiera sobrevivir, no te preocupes. Sólo date besos y besos, de mi parte.

18 septiembre 2006

CARTAS AL VUELO V Siempre hasta el final

Asimilando la dulce verdad de mis dolores, encuentro tus rasgos inamovibles, conservados casi intactos por el curador más experto de todos; por el pensamiento obsesivo de tenerte conmigo, a todas horas, justo aquí, en el ardor de mis pasiones.
Puedo sobrevivir a cualquier clase de penurias tan sólo con evocar tu voz; esa es mi cura, esa es la esperanza que perdura aunque de mi se vayan los minutos, las horas y los gratos momentos que pudimos haber pasado juntos. Sé bien que el amor no tiene cura, que no hay quien escape a este bendito mal; eterno maleficio, embeleso compartido, desahuciada terquedad.
Si no te hubieras ido tan pronto seguiría acariciando la idea de hundirme en tu cabello, esperando un mordisco tuyo que se hundiera en mi piel adormecida; pues cuando te fuiste me dejaste en ascuas, con el espíritu oprimido, con las ansias de verte a todas horas y en todos mis caminos.
Vislumbrando la silueta de tus senos, quiero palpar las consecuencias últimas del acto amoroso, hasta cumplir la paradoja de ser dos en uno; zarandear el aliento de nuestra mortalidad, hasta que se nos escapen las fuerzas gozosas que nos mantenían en un nudo metafísico; vibrando fusionados en toda su cabalidad.
Tiene tanto que no se de ti; tan sólo unas largas horas, un ocaso de ayeres removidos, unos días que terminan en vigilia. Los instantes en que te extraño se amontonan en una pila enorme, con el último de ellos en la punta de la cima, conservando a la distancia un perfecto equilibrio.
Si la ilusión de vivir de amor es real, si perdura la convicción de que se aprehenderá, ningún sacrificio que se lleve a cabo podrá acabar con su naturaleza, pues el verdadero amor trasciende el apego y lo único realizable en la sensatez de esta fascinación locuaz, es seguir enamorados, siempre hasta el final.

CARTAS AL VUELO IV Sobre todas las cosas

Retraído de lo mundano, dando vueltas y con el pecho palpitante, sigo extrañándote a cada rato sin que lo sepas, en espera de la noche en que llegarás. No me desalienta saber que tal vez pase mucho tiempo, pues merced a la tenacidad que exigen las grandes hazañas, dejarás de ser la que se fue, y serás la mujer venida a mi corazón, desde las lejanías hurañas de otro continente.
Pero te pido que me escribas, necesito encontrarte en el goce de las reveladoras palabras, saberte tan cerca como cuando apareces en mis sueños más inquietos y lucho en los reinos de Morfeo para no despertarme, para retener esa imagen tuya, para no dejarte ir de la onírica obsesión de sentirte a mi lado mientras duermo.
Regálame una pizca de tu tiempo, deja que el ocaso caiga en la candidez de tus ideas, hasta perderte en la lógica difusa de los eternos enamorados y luego déjame permanecer allí, resucitando en la soberana forma que tienes para afrontar las pasiones, sin padecer los efectos del arrepentimiento.
Eres insistente ante mis más hondas divagaciones, pues de algún modo estás ahí, rondando mi espacio terreno como si a lo lejos me vigilaras, como si intentaras seducirme entre murmullos. Eres la raptora de todos mis recuerdos, dueña del conjunto de mis arrebatos y merecedora de las muestras de mi afecto. Deseando a cambio sólo uno de tus delicados besos, mi ruego es un ápice del placer apurado donde me uno a ti surcando los confines del inusitado firmamento.
Lo que falta aún, las certidumbres que nadie sabe, las piedras preciosas que perduran encapsuladas en algún lugar, continuarán mostrando el lado oculto de la adoración y reverencia que ahora profesamos, en espera de una combinación probable, del cruce azaroso donde un mismo destino sea el eje de nuestros caminos. Entonces me tendrás tan cerca de ti como lo desees y yo te amaré sobre todas las cosas reales o inexistentes.

CARTAS AL VUELO III El acto más involuntario

La mejor manera de llenarnos de momentos dulces, es volcarnos hacia atrás; ese es nuestro único recurso para reencontrarnos, para rescatarnos y contarnos con nuestras propias palabras cómo fue lo sucedido. Llenando páginas que mucho antes estaban en blanco, vamos recuperando la gravidez casi exacta de lo que se fue formando desde aquella merecida tarde en la que nos conocimos. Como decía Milan Kundera, la vida está en otra parte; la nuestra está ahora en estas palabras, pero no hay que olvidar que nomos seres humanos, y que nosotros aunque somnolientos, estamos llenos de ellas y también estamos hechos de suspiros. Amor surgido desde lejos; así entiendo a este extraño sentimiento como el elixir humeante de los abandonados que miran los contornos de la luna, sin juramento alguno, mas que el de concebirse en el cedazo de su piel. A mis noches sin ti les sobra lecho; pensar lícita o ilícitamente siempre y cuando seas tú el motivo, es lo que me vuelve eterno. Me he enamorado de una mujer inconveniente, no sé si deba callarlo, pero me atrevo a escribirlo con todos sus bemoles, y sigo pensando en el escenario idílico en que yo pudiera tenerle. Habitas en el territorio de los más bellos sueños; de ahí vienes y de ahí te vas; ese es tu ombligo, el origen que debieras compartir conmigo, y dejarme algún día volver a besarte en el recuerdo socavado, como la primera vez y por mil veces más, hasta alcanzar a tatuar su centro inacabado. Cuando transeúntes y amigos me hablan de ese ánimo increíble y deseado, de esa pasión transfigurada en la propia piel, en absoluto me parece detalle trascendente. En cambio, no me cuesta trabajo aceptar que hablar a todos de ti, se me ha hecho el acto más involuntario desde que conmigo ya no estás.

CARTAS AL VUELO II Hoy pasé por tu casa

Hoy pasé por tu casa, pero no había nadie; nadie respondió a mi llamado; sólo los parajes, senderos que tú y yo descubrimos en nuestras nocturnidades, me hablaron de lo que fuimos y me dieron su pésame mientras caminaba ensimismado.
Cada calle por donde pasé me dio señales, me convido de sus quiebres nostálgicos, y paso a paso, del amor que siento por ti me fui yendo convencido. Sin pasar por alto lo que escribo, la metáfora de tu recuerdo anda un largo trecho, enarbolada en el lado más incierto del destino; imaginación trastocada que se instala como sombra a cada rato; alucinado en cada parpadeo me voy viéndote conmigo.
Hoy pasé por tu casa; me hubiera gustado que bajaras, que me abrieras la puerta y nos enlazáramos inquietos; para recorrer juntos, bajo su magnánimo cobijo, el manto de estrellas y quimeras. En el párvulo intento por apresar lo pasajero, te siento muy cerca, porque al ver las fotos de nuestros serenos momentos, me entero que siempre tienes una pose distinta; perfilada con humores níveos, con el corazón henchido hacia el cielo en el vaivén de las horas marchitas. Al fraguarse un nuevo desvelo, invoco tu rostro y en mis ojos se disgregan las tinieblas.

CARTAS AL VUELO I Estás tan lejos que te quiero más

Hablo. ¿Hablo con quién? Contigo, conmigo. Hablo con todo lo que me rodea. Pero hoy escribir cuesta mucho. Todo se resuelve hablando por teléfono. Cuesta mucho menos mover la lengua que la mano.
Hablo contigo esperanzado, sabiendo que no vendrás. No vendrás hoy. No lo has dicho, pero no te espero y sin embargo cada ruido me conmina a tu presencia. Espero verte entrar en cualquier momento. Pero no, estoy seguro que no vendrás. Lo repito para ver si el encantamiento de la palabra hace nacer en ti, donde estés, el deseo de venir a verme.
Sé que no es que no me quieras, pero tampoco me quieres tanto. No me quieres ni me dejas de querer. Ni siquiera me quieres un día y dejas de quererme al otro para volver a quererme al siguiente. A veces me pongo a pensar que haces eso premeditadamente, que lo haces para desesperarme y que te quiera más.
Tú, que no sabes cómo te quiero y que si lo sabes no te quieres dar por enterada. Ni me das importancia, ni me la dejas de dar. Me abandonas entre dos aguas, entre dos corrientes contrarias que me tienen prisionero desde el primer día. Tú, que me dejas adivinar sin asegurarme nunca que lo que imagino es cierto.
Acaso sí, acaso no. Infranqueable. Y aún así te quiero. Te quiero, desasido. Si por lo menos hablaras por teléfono y oyera tu voz. Te quiero y estoy contento de que lo sepas. ¡Quién me lo habría de decir, cuando nos conocimos, que eres como eras! Tan llena de vida, segura de ti, yendo hacia la meta con los ojos cerrados y sin darle importancia a los obstáculos.
Te quiero y me tienes atado hablando así contigo como si estuvieras ahí delante de mí, con la sensualidad contenida en una sonrisa. Te ríes de mí. Me dejarás cualquier día porque sí o para irte con otro y yo me quedaré solo. Voy por la calle como por mi casa.
Lo único que deseo es sentarme en esta butaca y esperarte. Me gusta el cine sí, pero contigo. Con tu mano en la mía nada más. El cine porque está oscuro y no nos pueden ver unidos. Y luego a bailar. A dar vueltas, atado a ti. Desmadejados por la música. Arrullados por ella, al vaivén del aire que la lleva.
Sintiendo tu peso en contrapeso del mío para girar. Girar, girar. Como si nosotros fuésemos el centro del mundo. En nuestro mundo chiquito que empieza donde empiezas tú, y acaba donde acabo yo. Ya ves, me conformo con que me eches de menos.
Te espero sabiendo que no vendrás. Voy a hojear un libro para no leer y recordar, acaso mi niñez libre y alegre. Tan sólo imaginando que tú vendrás y lo borrarás todo, a pesar de tu desgana, de tu desinterés por lo que no sea tuyo, de tu honda lejanía. Estás tan lejos que te quiero más por eso, horizonte mío, tibio amor. Ven a mí, tan extrañada mía, ven ¿no me oyes?, ven, yo aquí me quedo.

17 septiembre 2006

CURSOS Y DISCURSOS V Elogio a la palabra clara

Más allá del fantasma de la guerra, del colapso de la economía mundial o de los desastrosos avances de la ciencia, está el ser humano. Él es el instante donde existen la pasión, el deseo y la mismísima revelación de la muerte. De él, surge el intento de atrapar la esencia de ese instante; el único capaz de enriquecer su existencia por medio de la palabra.
Puesto que cada cosa, sólo existe realmente cuando se le nombra, la palabra es identidad, pues define la existencia y la reafirma. Es origen y testimonio de los acontecimientos.
En todo tiempo y lugar la palabra es el soporte, la razón, los motivos y las consecuencias de cada hecho, así como de sus protagonistas. Ella da fe y anima al espíritu que la divulga.
Su maleabilidad multiforme hace posible las tantas maneras de acercamiento e integración con nuestra esencia y nuestro entorno. Principio de comunicación y entendimiento, su fuerza y significado conducen la certeza de entregarle a la vida estímulos plenos para el disfrute de cuanto somos. En consecuencia creamos códigos, imágenes e historias.
Como sucede con los conceptos del bien y el mal, de la santidad y la perversión, de la plenitud y el vacío, nos sumergimos en el placer de acariciarla para, en el momento del éxtasis, tomar de ella su verdad última. A tal punto que sin proponérselo se sitúa como la explicación suprema. Incluso se vuelve objeto de adoración pues nada sucede sin su consentimiento.
Pero no siempre se logra conseguir la misma fuerza del instante perdido. A veces, las palabras también se niegan; se tornan esquivas mientras nos empeñamos en arrancarles la piel. Sólo así se explica la diversidad de su naturaleza y también su complejidad. Principio de principios; la palabra es clara y nítida, pero también confusa y críptica. Sin embargo, dedicarse a la palabra hasta convertirse en su artífice, moldeándola para informar y recrear la experiencia del conocimiento, de la sensibilidad; es a la vez un goce y un privilegio porque al tiempo que la palabra alivia o cura, en todo caso equilibra, restaura y procura una emoción tan placentera, tan básica y definitiva como aquel otro goce que se hace posible al convocarlo desde el ocaso para enarbolar la descendencia.
Y aquí está la palabra, aquí sigue, justo cuando las diferencias que propicia la globalización son cada vez más abismales, a pesar de sus fórmulas de felicidad ilusoria e instantánea.
Palabra amor, palabra placer, palabra dolor, palabra creación, seminal y uterina, palabra obra, la mayor invención de la especie desde su creación, el logro supremo engendrado en el caldo primigenio, durante una gestación ancestral y aún en incesante marcha.
Cuando la voracidad del poder y sus reacciones en cadena parecen ya el fin inevitable. Cuando la aritmética de la avaricia se propaga convirtiendo a las personas en meras cifras de un banco de datos y, lo único que cuenta, son los signos de nuestra degradación.
De allí que no tengamos ninguna alternativa distinta a la de vivir creando gracias a la palabra. Palabra puente. Palabra hombre. Palabra mujer. Palabra obra, la más divina de todas, con cuyos atisbos se logra rasguñar la eternidad y abrir un surco en el tiempo de piedra. Lo único real entonces, es la necesidad de afianzarse en el mundo con la consistencia asombrosa de las palabras.

CURSOS Y DISCURSOS IV Páginas de una bitácora de vuelo

Nos hallamos, qué duda cabe, en tiempos difíciles; la mayoría de las novedades literarias resultan predecibles, efectistas o apantallantez; producto de una manufactura fríamente calculada; una literatura ampulosa y reiterativa, en la cual antes de tomar la pluma ya se ha planeado todo el marketing.
La divisa actual en la que gira todo el mundo es la especulación. Las editoriales están jugando a la bolsa de valores y sólo deciden apostar por algún título cuando saben que la brújula de las ventas se halla inclinada hacia su lado.
Pese a todo ello, los PÁJAROS DE HISPANOAMÉRICA sacuden las alas, obtienen una milagrosa elevación y se alejan de burdos intereses y consabidos esquemas editoriales.
Descritos sin petulancia, no con humildad ni sencillez, sino más bien con notable modestia, los pájaros que se remontan en estas páginas trazadas por AUGUSTO MONTERROSO, tienen como destino llegar a la máxima cúspide, es decir, a las manos de los lectores que quieran aventurarse en su última bitácora de vuelo.
Incursionando en el género autobiográfico, el contenido es una miscelánea de relatos ingeniosos que dan testimonio de las amistades y afinidades del autor con personajes como Julio Cortázar, Ernesto Cardenal, Luis Cardoza y Aragón, Alfredo Bryce Echenique, entre muchos otros escritores de nuestra lengua.
Desde las primeras líneas del prólogo, el autor advierte que los textos reunidos en su libro no son retratos; ni siquiera bocetos o apuntes, sino tan sólo los rasgos de ciertas huellas que algunos pájaros han dejado en la tierra, en la arena o en el aire, y que él ha recogido y ha tratado de preservar.
Como es natural, en los recuerdos que privilegia, hay tanto de él como de los pájaros a los que alude. Fiel a esta idea, atrapa con singular estilo el diseño multicolor de su plumaje y, sin entretenerse en la trayectoria aérea de ninguno, logra confeccionar instantáneas que forman parte de sus más cordiales encuentros.
En el índice, apunta el oficio de cada uno de ellos de la siguiente manera: Ernesto Cardenal, poeta; Manuel Scorza, novelista; pero también Juan Rulfo, fantasmólogo; Julio Cortázar, mago; Carlos Illescas, palindromista; José Durand, maniatólogo; Jorge Luis Borges, cabalista; César vallejo, moridor.
El apartado dedicado a Borges comienza con la confesión de que al descubrirlo le chocaba. Cuenta, más adelante, cómo cambió su opinión inicial acerca de él hasta llegar a sentir una gran admiración: “Debemos a Borges el habernos devuelto, a través de sus viajes por el inglés y el alemán, la fe en las posibilidades del ineludible español”.
Las experiencias y memorias que aquí se dan cita, nos acercan a través del discurso anecdótico, a los protagonistas de la literatura hispanoamericana, pero sobre todo a los afectos y simpatías que el narrador guatemalteco guardaba en el pecho.
Al final de la publicación, AUGUSTO MONTERROSO se denomina ornitólogo, y nos conduce a lo largo de sus exploraciones, descubrimientos, debilidades y manías, e incluso, nos proporciona la alegría de haber sentido las mismas vivencias; otras veces, nos demuestra lo ignorantes que somos, pero sobre la marcha nos va dando las armas para acercarnos con gozo a los desafíos de su labor.
Adivinamos allí a un hombre de nuestro tiempo; sereno al cabo de sus angustias, cauteloso sin llegar a ser jamás conservador. Un hombre de pequeño tamaño pero de gran estatura, cuyas líneas están hilvanadas en un tono humorístico y nostálgico, donde cada experiencia se convierte en materia memorable. La reunión de estos pájaros de naturaleza literaria representa, en el cambiante ámbito cultural, una feliz polifonía.

CURSOS Y DISCURSOS III El vertiginoso flujo inspirdor

Cuando el escritor se queda pasmado ante la hoja en blanco, deja de confiar en sí mismo, y en muchas ocasiones, recurre al alcohol como detonador de las ideas que le ayuden a soltar la pluma. Por tal motivo, las letras y las bebidas etílicas siempre han estado unidas en una especie de amasiato.
Porque bien se puede disfrutar del vertiginoso flujo inspirador que provoca el vino en la sangre, mientras se espera a la llamada MUSA, esa voz que parece estar fuera de toda conciencia, pero que alimenta la creación de la palabra que hacía falta o del verso que se negaba a florecer.
Saborear con el paladar atento y distinguir los matices del vino al probar el vodka, el coñac, el brandy, el whisky o incluso el tequila es, para muchos, la vía que permite llegar a la inspiración, al momento único donde la MUSA va dictando las frases con asombrosa exactitud, como si ya se conocieran de antemano.
El alcohol es la llave maestra: abre los párpados de la euforia, desata la inventiva y tonifica los residuos del talento. Es la playa simbólica que ampara a quienes se sienten náufragos de la letra; pero por otro lado, también puede ahogar al bebedor insaciable en el abismo de las alucinaciones.
Y es que se puede beber al estilo “bont vivant” de Alfonso reyes o del último Juan José Arreola, que tomaba Bas Armagnac; o se puede perder el control hasta terminar en la calle con la mirada extraviada y la botella abrazada cual hijo pródigo. Entonces, el alcohol aniquila los encantos del paraíso y de la entrada a un territorio de gratas evocaciones se cae a un pozo de irreversibles consecuencias. Escritores de la talla de Graham Green, Roal Dahl, o Jean Francois Revel hicieron del alcohol una fiesta de los sentidos. Francois Billón gustaba de los placeres tabernarios. Baudelaire y Jean Lorrain, por su parte, se sumergieron en universos mágicos al ritmo del ajenjo o “hada verde”, opiáceo cuyo principal saborizante es el gusano de madera.
Personajes como Bukowski o el infortunado Parménides García Saldaña también forman parte del rebaño de los encandilados, quienes bebían como para quitarse una sed rezagada.
Lamentablemente, muchas veces la bebida en exceso consume los talentos: Edgar Allan Poe llegó al delirium tremens al igual que Dylan Thomas, quien acabó sus días en la “White horse” de Nueva York.
Proust, ya con fiebre mortecina, pedía a Odilón, el marido de su sirvienta Celeste Albaret, que fuera a conseguirle jarras de cerveza al Ritz. Mientras que Georges Bataille buscaba perderse en la borrachera, en donde encontraba los hilos de la trasgresión.
Otro ejemplo es el de Truman Capote, quien se convirtió en un hombrecillo que perdía la elegancia al quedarse dormido y orinado en los elevadores. En el caso del británico Malcom Lowry fue el mezcal y sus fantasmas los que al final se encargaron de extinguirlo.
El recuento de los escritores aficionados a los licores es incontable. Lo cierto, es que resulta imposible soslayar su ambivalencia; el alcohol es una ráfaga que provoca alegría o el huracán que hunde en el desencanto, pero gracias a él muchos escritores han celebrado a la musa inspiradora y han creado obras en cuya atmósfera se manifiesta el espíritu representativo de una época.

CURSOS Y DISCURSOS II Cuando la vida es una novela

Para nadie es un descubrimiento que muchos consideren a García Márquez su escritor favorito. Desde las reinas de belleza en los concursos de Cartagena hasta los grandes conocedores de literatura, lo han repetido tanto que ya se ha convertido en un estribillo desde hace tiempo.
Tal vez por eso, al Nobel se le vea siempre en su nicho de celebridad y a todos sus amigos incondicionales les parezca común ubicarlo allí. Sin embargo, esa costumbre ha prevalecido desde el día en que publicó CIEN AÑOS DE SOLEDAD hasta hoy, porque responde a la condición rarísima que tienen sus libros, los cuales se jactan de ser a la vez éxitos en ventas y buenas piezas de literatura.
Suele ocurrir en el ámbito editorial que un libro se venda mucho sin volver a repetir la hazaña; o en su caso, que se vendan satisfactoriamente varios títulos de literatura “barata” de un mismo autor. Pero bueno además de popular, sólo García Márquez.
Gabo, como se le comenzó a llamar en México cuando era una joven promesa que pocos conocían, acude a dar un paso más en la creación de lo que bien pudiera ser su monumento definitivo.
Cuando la vida es una novela y lo menos que se puede hacer es contarla, García Márquez vuelve a publicar. Condensada en más de 500 páginas inolvidables, la autobiografía del escritor colombiano se perfila como un libro de culto al llegar a manos de sus lectores.
Con el lanzamiento de VIVIR PARA CONTARLA, publicada por la editorial Diana, culmina su gran trayectoria al despertar una efervescencia, una curiosidad e incluso una expectación de gozo que muy pocas veces se ha dado en el mundo de la literatura.
Se trata, ni más ni menos, de algo que está por encima de lo que cualquier escritor de nuestro tiempo nos puede obsequiar. Con esta obra, el Gabo nos ofrece un ramillete de imágenes y de anécdotas que forman parte de la leyenda que él mismo ha edificado a su alrededor.
Después de humedecer con los dedos la última página, la suma de sus recuerdos nos permiten situarnos al lado del autor hasta ser cómplices en esa travesía de acontecimientos, los cuales burlaron los incontables obstáculos que trataban de impedir su destino como hombre de letras.
Vayamos cuanto antes a escudriñar sin remordimientos el mítico pasado de su vida documentada que hoy se abre lleno de momentos pretéritos renovados por el prodigio de la memoria. Quienes seguimos su itinerario refrendamos con admiración la magia evocadora que su último libro contiene.
Aunque el estribillo parezca ya tantas veces repetido, García Márquez ocupa el lugar más importante de la lengua castellana y habrá que esperar seguramente otras épocas para tener con quién medirlo en su justa dimensión.

CURSOS Y DISCURSOS I Ante la multitud de libros prescindibles

Un paseo aquí y allá por las grandes librerías para poder hojear las novedades editoriales del momento, puede presentarse como un grato recorrido aún cuando el visitante no haya comprado ninguno de esos libros, ni pretenda hacerlo jamás.
Pero ante la creciente multiplicación de libros disponibles en el mercado, ahora se ha vuelto más sencillo elegir los miles de volúmenes que servirían de combustible en caso de una crisis energética, que seleccionar los diez libros que uno llevaría como compañeros a una isla solitaria.
Es tal la variedad de temas que los ojos encuentran, tal la controversia que suscitan muchos de esos títulos prescindibles, que no sería descabellado pensar en que hubiera una clasificación en la cual se dividiera los libros entre los que deben leerse, por un lado, y los que deben evitarse, por el otro.
Oscar Wilde escribió; “Quien escoja en el caos de nuestros modernos programas los CIEN PEORES LIBROS y publique la lista de ellos, hará un verdadero y eterno favor a las generaciones futuras”.
No es necesario decir que los burócratas de las instituciones culturales que escuchan el nombre de Wilde como una lejana molestia, han rechazado la sugerencia de tallar en piedra las palabras anteriores, y se han negado a colocarlas en la entrada de todos los edificios bajo su autoridad.
Y tampoco es necesario hacer notar que, hasta ahora, ningún crítico cizañoso ha estimado importante trazar el árbol genealógico de las lecturas estéticamente prescindibles y nocivas o simplemente aberrantes. Como tampoco se ha emprendido una lista de “LA MAYOR BASURA IMPRESA DESDE LOS TIEMPOS DE GUTEMBERG”; la cual tan sólo supondría el reverso de la discutible encuesta de “LOS MEJORES LIBROS DEL MILENIO”, que con tantos bombos y platillos llena las páginas de publicaciones periódicas.
Sin duda, dichas clasificaciones serían de mucho provecho para las indecisiones de los lectores, pues les quitarían la pesadumbre de lo que aún no han hecho, para vivir con el gran alivio de saber lo que no debe importarles.
Así, incluso si persistieran en la idea de no comprar ningún libro, saldrían de las librerías agradecidos de saber que se pueden ahorrar la molestia de cansar la vista en páginas insustanciales y, lo peor de todo, innecesarias.

16 septiembre 2006

TRIBUTO A LA SOLEDAD XVIII En la memoria de los cuerpos

De la penumbra despertamos al deseo, al brusco intento de remover las cenizas del pasado y guarecer el alma en el mejor engaño a nuestras conciencias; en aquel reducto prometedor llamado amor.
Sospecha incierta de retomar una vía distinta a los sinsabores de una existencia plana, ennegrecida, frustrada de anhelos eternos. Destino cuasi indiscreto a las sinuosidades del pudor, en el acto piadoso de entregar nuestras quimeras al intruso angustioso de las sospechas.
Porque ya los astros se han configurado una vez más a favor, mientras seguimos subestimando lo que sentimos. Creyendo que el amor es siempre distinto, nuevo, mejorable y hasta cierto punto perfectible. Confesión ahogada en el fondo de los pensamientos, sujeta a cambios imprevistos.
En la simplicidad de una feliz coincidencia nos mantenemos unidos por un lazo delicado, hecho de nuestras voluntades y nuestros aciertos en situaciones como ésta, donde complacemos los señalamientos ineludibles de la excitación que nos eleva, de la súbita pasión de la que ahora hacemos gala de nuevo.
Me alienta el saberla cerca, pero me inquieta despertar y no verla. Quizá porque desde mis sueños aparece, la siento a mi lado, pero no puedo verla aún; se va de mí o viene y apenas alcanzo a convencerme de que hago lo correcto si acudo hacia ella con la más desnuda de las razones, con la voz queda en su oído alerta, con el cuello desprotegido a las caricias otorgadas, con el sexo al descubierto; humedecido y complaciente ante el arrebato inquietante de consumar al unísono los primeros ruidos de la madrugada.
Con las ansias de sentirnos dueños del otro, en el intento de constatar que hay todavía algo inédito en nosotros mismos. Algo que no acaba de suceder por el simple hecho de detenernos, de frenarnos, de envolvernos en el manto de roces, rasguños y mordidas.
Comienza en esta historia una nueva vida. Renace el hambre de reconocerlo todo. Su piel, su enigma de mujer; perfil de fémina satisfecha de retozar en una cama compartida sin prisas. Con las horas contadas, pero con el despojo de nuestras prendas, acariciando los segundos perplejos que se quedan guardados en la memoria de los cuerpos.

TRIBUTO A LA SOLEDAD XVII Un suplicio de entrega mutua

Nos entregamos de nuevo a nuestras necesidades más básicas, al hecho de no sentirnos solos en las noches, con la cama lista para ser compartida y las pupilas dilatadas, propias del encuentro placentero que sostenemos a la luz de la luna: nuestro único testigo. Entre sueños me veo contigo sentada en las piernas, besándonos en el momento más incierto, enseñándonos a ser amantes con el alma y con el cuerpo, sin las palabras innecesarias y con aquella complicidad que nos pone a salvo de cualquier exigencia de pareja. Sólo nuestros movimientos parecieran ser más elocuentes, con la presteza necesaria para dejarnos sin aliento, en caso de querer hablarnos entre ecos repetidos que anuncian el entendimiento más absoluto de nuestros cuerpos. Con mi lengua rozando levemente tu nuca y tu cuello, me abro paso a tus secretos, a todas las posibilidades de merecer el placer de verte mover las caderas tan intensamente como aquella vez que dormimos sin importarnos el transcurrir del tiempo, y la noche fue un suplicio de entrega mutua; un dar sin titubeos ensayados, sin orgasmos fingidos y gritos acallados. Nos postramos en un letargo cuando completamos el rito, mientras te miraba y no podía creer tenerte descansando así, a mi lado, con tus piernas rodeando mi cintura y mis manos buscando el dulce fruto de tus senos. Bañado en ese aroma tan denso y sutil, tan tibio y terso, recibo la dicha vehemente del acto de transpirar un goce de los dos, sin disimulos, sin ningún tipo de reparos. Solapamos nuestra avidez de devorarnos, de sentirnos atraídos por la electricidad contenida en nuestras manos, amigas fieles que nos ayudan a saciar nuestra sed al sorprendernos gozando en cada célula, justo antes de recibir la descarga indescriptible de otro orgasmo. Te das cuenta de que te excitas al máximo cuando te imaginas reflejada en mis ojos, con la piel y los pezones erizándose al mismo tiempo. Más tarde, te vistes con la premura de saber que llegarás demorada a tu casa. Te he raptado hasta mis aposentos, sin la temeridad de ser descubiertos ya, sin la espontánea medida de cubrirnos entre mimos y halagadoras recompensas. Antes de la despedida, te tomo por detrás y te imaginas que todo ha sido un sueño.

TRIBUTO A LA SOLEDAD XVI Nos encerramos en el amor

Tu negativa inicial fue el pretexto para seguir de filo sin hacer más preguntas. Yo continué aferrado a tu cintura, con el aliento entrecortado, el calor a flor de piel, las manos recorriéndote los senos. Seguí hasta contagiarte de la misma intensidad, de la calentura de nuestros vientres unidos por los sexos.
Con la agitación en el pecho y la prisa por vivir el momento más placentero. Con el teléfono desconectado para evitar la más mínima de las interrupciones. No descansé hasta lograr la sima de las pasiones, el gozo inequívoco de estrechar tu cuerpo y acoplarme a él. Tú subías y bajabas lento y luego más rápido, de un lado y del otro, hasta sincronizar un mismo movimiento, una misma secuencia, un mismo espacio y tiempo; la gustosa tarea de poseernos sin reparos.
Primero fue la blusa, que salió disparada junto con el sostén debajo de la cama, luego el broche de tu pantalón cedió, el cierre también, hasta que de un empellón logré que te bajaras la tanga hasta las rodillas y me enfilé a penetrarte con la más honda de las ternuras, pero también con una lujuria desconocida, con una firme erección dilatando tus húmedos labios, a los que, reconozco, me hubiera gustado saborearlos y darles forma con mi lengua.
Te imagino pidiendo más, o suplicando calma si aumento el ritmo de las embestidas, concentrados en perpetuar cada instante, cada gemido, cada silencio obligado. En tu frente perlada de sudor te adivino poseída en un trance hipnótico, fascinada y con los pechos totalmente erguidos.
Así, nos encerramos en el amor, como si fuera un nicho, una guarida donde la tarde oscura se eclipsa en tus ojos, donde la prudencia se quebranta con el doble deseo que nos fusiona hasta mecernos como un navío, suave como un cauce que serpentea, sin saber dónde, pero sabiamente.
Quema y arde una vez más el amor entre tus muslos. Huelo el olor distinto de tu ser que se devela, percibo la esencia erótica de las gotas de perfume que rociaste detrás de tus orejas. Luego, aliso tu cabello, y te hundes en mis brazos.

TRIBUTO A LA SOLEDAD XV El tiempo nos pone a prueba

Todos los días nos encontramos al pie de las sorpresas, por eso es preciso convencerse de que los atardeceres cambian siempre de sitio, que las gaviotas se dispersan hacia otros horizontes, que mi corazón te está buscando como la hormiga que recorre distancias y se mete en la boca de la manzana.
De la góndola del sueño surges tú, y voy hacia tu encuentro, incendiada, te veo como un salmo que vuela por los aires en la orfandad que no cesa; agitas la campana de plata que incita al guardián de los enamorados, y con la verdad en los ojos tropezamos al frente de la puerta iluminada.
Te me pierdes repentinamente, te alejas como un barco en la neblina; es preciso pagar un rescate de adalides para poder besarte en la garganta, de mis manos durmiendo en tu cintura fatigada, una tempestad atraviesa el sendero de tus párpados y surgen las estrellas a la vista de todos; el mito de saberte mía es como un guante sin medida, como un colibrí que me acecha con el batir de sus alas, y nos pertenecemos al amparo de un tulipán nocturno ensimismado. En la túnica amatoria todo sucumbe...
Empieza entonces la desbandada de tu sombra, que se desplaza por el viento raso como una mariposa enamorada. Alimentado en ti, permanezco custodiando la niebla de tu cuerpo para recuperarte al día siguiente, a la orilla del sueño; catedral que nos conduce al resquicio de hacer eterno lo pasajero, aunque ya nada pueda volver a ser lo mismo, pues se ha violado la inocencia de la noche.
Los sollozos en derredor estremecen los corazones, pues se esconden detrás de cualquier quicio los inquisidores. Será necesario conjurar la palabra amor sobre las puertas, detrás de los ladrillos, en todos los rincones yermos, en cada una de nuestras fronteras. Ven, ayúdame a insertar en lontananza un manual de fórmulas para ahuyentar la tristeza de mis cielos. Ahora, que el tiempo nos pone a prueba.
Y cuando el futuro se te haga insoportable o el dolor de la soledad arraigada te despierte, estaré preguntándome en qué sitio amanece tu estela; serán noches largas y mis palabras se te harán visibles cuando crezca la hoguera. Ahuyentando los vestigios de un confuso pasado, estaré, no sé en dónde, para conjurar nuestro próximo encuentro.
Aquí en mi vientre madurará el silencio, lo sentirás si pones el oído en la tierra. Se dormirá en tu boca. Ya no habrá ninguna excusa mía, rompiendo la mañana o quebrando el calor del medio día.
Giro para encontrarte en el eco desesperado que nos ahuyentó de sus dominios; rescoldos de lo amado brotan de la aurora, paisajes que se vuelven humo, polvo, luz; continúo clamando a solas para acudir al ensoñado océano de tu poesía, donde tus olas permanecen al acecho.
Ayúdame a no olvidarte, a seguir buscando la mirada que pusiste en mi rostro sereno, ayúdame a olvidar nuestra hermosa soledad en celo.

TRIBUTO A LA SOLEDAD XIV Para ya no olvidarnos

Ella está en otra parte, turbia e indiferente, me digo en silencio, ella no retornará por voluntad propia, al paraíso de los enamorados; estará ausente, día y noche, con el sol en su cenit y a media sombra. Taladrando con su recuerdo las paredes de mi mente, sigo divagando. Lejos quedaron los ardientes besos que nos robamos en las despedidas, pronto se disecó el rocío de sus labios que me animaban a probar su aliento delicado; con la esencia femenina que reclama su parcela, que defiende su guarida con uñas y dientes, a capa y espada, a sangre fría; atraída hasta mí por las casualidades de la nostalgia, de la abrumadora añoranza que nos provoca el insomnio, dejándonos en el hastío; los dos extrañando un cuerpo único, desnudos en medio de las ansias de tenernos, de la pasión que se enrosca y va subiendo por las piernas, que nos va erizando las ingles hasta abandonar la conciencia plena, y sentirnos tan insolados, tan mareados por un arduo e incansable sol, por un astro incandescente que nos hace sudar si nos volvemos nihilistas, que nos hace perder la cordura si no controlamos el sobresalto ante el impulso onanista, ante la necesidad sorda de la autocomplacencia. Ella está en otra parte, no la tengo y acaso no debiera interponerme a la diáfana sonrisa contenida en sus adentros, por el temor de ser una molestia más, una incomodidad que obligue al disimulo y a la indiferencia eterna, pues esta lejanía nos ahoga en la incertidumbre mutua, en el páramo de miradas cruzadas, de señales en clave oculta, de códigos en desuso, de un lenguaje caliginoso que sólo ella y yo conocemos; único secreto del cual seremos cómplices toda la vida, a menos que decida castigarme con la traición de sus anhelos y de los sueños que se oxidarán en parajes desolados. Apuesto a la reencarnación que vengará el desaliento de sus quimeras rotas, de sus dudas, de las mías, y a veces sólo sueño que nacerá un encuentro donde nos tendremos para ya no olvidarnos.

TRIBUTO A LA SOLEDAD XIII ¿Aún crees que tenemos algo en común?

De pequeño aprendí a llevar como escudo la mentira, a ocultarme en el laberinto del engaño. Por eso aquella absurda manía de corromper la verdad, de sabotearme a mí mismo, de ponerme una mano frente a los ojos y hacer como si no viera nada, como si todo estuviera siempre bien. Qué tremenda tontería. ¿Cuántas veces no te habré engañado impunemente, casi por inercia, hasta reclamarme a toda hora la traición a la confianza cometida?, ¿cuántas veces nos volvimos enemigos en la obsesiva tarea de mostrar quién de los dos podía someter finalmente al otro?, ¿cuántas veces dijiste “no pasa nada” con tal de no romper aquel encanto en el que vivimos, ese limbo donde permanecíamos inermes a las caricias?, ¿cuántas veces gozaste con la imprudencia de mis celos acumulados, o cuántas los provocaste premeditadamente para hacerme sucumbir en tus naufragios? ¿Cuáles fueron los motivos por los que dejamos de asistir a esa isla rodeada de anhelos, a ese amor predilecto albergado en algún lugar de nuestros corazones? ¿En qué momento la idea del amor eterno se convirtió en ese infierno de contradicciones que soslayó el respeto y la confianza que en un principio nos prometimos? Vamos, ayúdame a responderme estas preguntas, a sanar mis dudas y atar mis cabos sueltos en esta entrañable historia. No sé qué puedas pensar al respecto. No sé si te consideres dentro de esta aventura compartida. No sé si en la completa soledad te gane la añoranza, si todavía extrañes entregarte al ser amado por completo... ¿Aún crees que tenemos algo en común?

15 septiembre 2006

TRIBUTO A LA SOLEDAD XII Una última esperanza

En la soledad doliente del domingo, aquí estoy, desnudo, sobre las sábanas solitarias de esta cama donde te deseo. Veo tu cuerpo, sus contornos se reflejan en el espejo, el cuerpo que quiso ser ávido territorio de mis besos. En ese cuerpo lleno de recuerdos, añorando una desbordada pasión, peleando la supremacía de sudorosas batallas en sueños, en largas noches de risas y quejidos, guardamos silencio luego de un placer intenso. Veo tus pechos que acomodo alborozado en la palma de mi mano, que aprieto como pájaros pequeños en jaulas de cinco barras, mientras una flor se te enciende en la frente y suspende su dura corola contra tus dulces carnes. Veo tus piernas, largas y lentas conocedoras de mis caricias, que giran rápidas y nerviosas ante los impulsos profanos, frenéticos; ante la necesidad suprema de poseerte. Nos abrimos paso en el sendero de la perdición, rozamos otras pieles entre sueños, pero en la realidad nos come una abrupta incertidumbre. Te veo y no te estoy viendo, eres una imagen de mi inconsciente, un holograma hecho de evocaciones pretéritas, en este vacío donde se perpetúa tu ausencia involuntaria. Llueve copiosamente sobre mi cara, y sólo pienso en tu amor lejano, mientras cobijo con todas mis fuerzas una última esperanza.

TRIBUTO A LA SOLEDAD XI Un caracol llamado deseo

Le dicen dolor, le dicen parto, le llaman pecado y dicen que es oscuro, pero no es sino agua clara iluminando el cuerpo, sino frutos abriéndose en la lengua, manos hundiéndose en un caracol llamado deseo, en su roja brillantez de asombro, sueños que nos atrapan, mar que nos envenena las pupilas, azul verdoso bajo infinitas estrellas donde nos vemos distanciados por una ciudad rodeada de muros acallados.
Contemplaré nuestro amor entre las gotas de lluvia, pero es como si caminara sólo alrededor de unos ojos que no me han visto nunca; bañado de arena quedo atrapado bajo una piel delgadísima, arriba las nubes negras, la tormenta que sorteamos interpretando los signos de los dioses, somos una marca suya en la tierra, quisiéramos tocarnos cada noche insomne, si nos vemos reflejados en el agua, si somos latidos en carne silenciosa, porque estamos hechos de sal, de sudor y humo, además hemos querido penetrar desde siempre en la humedad, en la luna hendida de una entraña roja, en el eco de un latido, abrazados en un nudo de miedos, deseando ser libres, sin el llanto y la penumbra, sin sentirnos culpables ante la voz omnipresente que resuena en un cielo de pecados capitales, renegando de nuestro bautismo, con el castigo del silencio que pone a temblar nuestros labios, nos quema la lengua y quisiéramos ser el mar pecho adentro, espejismo en las calles desiertas donde la espuela del instinto nos excita el pecho, luego el cuerpo tensa fríos huesos y entonces se alejan las miradas que no se reconocen en la penumbra del último resguardo.
Acaso habrá que poner las manos sobre un rostro ajeno para inventar sus rasgos, acaso habrá que buscar otra puerta despoblada donde la lluvia sea un pretexto inútil para encontrar refugio, bajo el parpadeo de un ángel mirando por la ventana, y sentir las cosquillas en el estómago antes de entregarse por completo.

TRIBUTO A LA SOLEDAD X Tu indispensable consuelo

Te quedas sin imágenes para visualizar el mundo. No sabes con qué mecánica situar tus días. Después de la perpetua espera, es injusto el destino contigo.
La pasión y sus deseos resultan dolorosos, el cariño que una vez le tuviste se muestra ahora turbio, desatado, abrupto; detesta al mundo en acto de locura inútil, hiere a fuego lento la templanza de los halagos.
Coloco en una balanza mi espíritu y mis sueños pervertidos en una subasta. Examino los rostros de la codicia y el apetito; nuestra culpa es la defensa más cobarde al desprendernos.
¿Me devolverás tu cuerpo de hoja desenvuelta? El tiempo se desborda en los días sin oficio y a ti sólo te preocupan las noches que amoldan tus sueños.
Pero basta con encontrarnos furtivamente en la materia onírica de la que están hechos, para atraerte hacia mi piel anhelante. Aún si fuera una aparición engañosa, es para mí un privilegio, es para mí una recompensa el poder tocarte, el poder rozarte sin que puedas oponerte a mis deseos obstinados.
Pero de esta manera no se puede vivir, es demasiado anacrónica la condena, inmerecida de antemano, declarada por una voz sin cuerpo; ¿por qué lo hiciste Dios, por qué permitiste que fuera un mal actor en tus pesadillas; te desafío y clamo por los abominables excesos, por ser tu víctima sin saber cuando despertarás de ellas.
Cierro los párpados y me asfixio hasta sufrir porque eres la insulsa fantasía en la que he creído; se rompen milagrosas imágenes en mis manos húmedas de miedo.
Mi organismo amanece entre espejismos, y se piensa herido luego; se yergue –su dimensión es tu ausencia– y arroja enceguecido sus sueños a una letrina. Entonces sufre, se embelesa con las palpitaciones de una radiante hoguera –la pena–, y sufre más porque tal pareciera que no tendrá tu indispensable consuelo.

TRIBUTO A LA SOLEDAD IX Te miro ajena

Un recuerdo clarísimo se yergue inconmensurable cuando el aroma de una mujer se esparce sobre la lluvia de la vida, sobre las piedras del río en donde empieza el mundo, elevando su perfil primordial al rango de lo sagrado, a la altura desde donde todo cae y resurge.
Nada podemos amar cuando el vacío nos doblega. Nada podremos recobrar cuando el orgullo nos rebase, porque nada nos detiene, porque nada parece saciarnos.
A ella me dirijo, a la bienevocada, a la de la furia y el arrepentimiento, a la que despierta las más bellas soledades, a la dulzura lastimera, a la que resucita ante el incesante placer desnudo, a la que despierta sofocada por el amor infinito, a la sedienta sólo de sentir, a la amada con furor desde el océano de los días, y sin embargo intacta, a la efímeramente satisfecha y sin embargo eternamente en fuga como la espuma del mar oscuro, a la dueña de mi tenacidad inquieta; no ves que tu ausencia me hiere el pensamiento y aturdido despierto nuevamente ajeno a tu presencia; cuán dulce locura me despedaza sin los dardos de tus palabras, que aturdido caigo en el desvanecimiento y me duelo en el contacto con tu desprecio, en la fatiga de estar a solas conmigo, cuán dolorosamente danzas en mi alma, como en el sueño hallado en que me hundo, con la crueldad de tu infinito recuerdo a cuestas, te siento ajena en la impureza de mi conciencia.
En el levantamiento de altares sensoriales, por fin se despliega un vuelo ininterrumpido, el encanto trémulo de tus labios, la contemplación ciega de tus tersas manos, tu cuerpo endeble que se agita fuera de toda lógica, palmo a palmo; déjame permanecer junto a ti, deja que continúe adivinando el contorno intrínseco de tu faz ensimismada; déjame continuar a tu lado siempre, aunque no estemos abrazados, aunque no puedas entender la falta que me haces, aunque no puedan sobreponerse mis versos al infortunio de tu alejamiento.

TRIBUTO A LA SOLEDAD VIII Si fuéramos reales

Si lo que nombramos tuviera cabida en el mundo, me atrevería entonces a nombrar al amor y sería un nombre limpio, sin amarguras ni recuerdos; entonces me atrevería a asegurar que aún existes, que por fortuna aún tengo a mi alcance tus manos, tu sonrisa, y que no hay nadie en el mundo si me besas aunque nuestro abrazo se pierda entre la multitud.
Si se volviera real este sentimiento, no tendríamos que atravesar la incertidumbre de la pena que nace del desamor, que es siempre más triste que el olvido. Pero si fuéramos reales, no tendría miedo de que la silla o la mesa fueran más reales que el amor, o que un poema o una fotografía acabaran con su sentido. O que no pudieras olvidar mi torpe traición de ayer, mi pasado silencioso y violento.
Tal vez así nada nos mataría este amor mío, si fuera completamente real lo que decimos. Las tardes se han vuelto largas y tristísimas y sólo me salva el saber que estás ahí, en ese cristal que existe ya dentro de mi alma, aunque el dolor sea como un lago en el que me purifico para salvarme.
Cuando sea real, cuando haya atravesado el infierno de mi alma, no temeré haberte causado daño un día, ni temeré tanto a la muerte; seremos transparentes y no nos deberemos nada, ya no necesitaré oír tu voz para saber que existes y ya no vacilaré a cada momento por ti en la orilla más solitaria de la creación humana.

TRIBUTO A LA SOLEDAD VII Quiero tocar otras realidades

Seremos tú y yo cuando me beses, nadie más, solos haciéndonos piadosa compañía. Quedaremos prendados de una claridad recién nacida, porque el alma al fin se portará generosa. Cuando haya atravesado ese bosque oscuro, existirás aún en el cristal de mi alma, aunque ya no estés aquí y no pueda llamarte... pero ojalá estés aquí para andar una vez más en las calles de otra ciudad, para volver a sentir el latido gemelo de tu corazón; me pregunto dónde quedará escrita esta íntima dicha solitaria, este gozoso y fugaz momento, esta sorpresa de estar vivos como algo inusitado, y me pregunto si tu cuerpo amanecerá a mi lado después del diluvio del deseo. A quién podré decirle que el sol sembrará de dorado nuestra piel, y que a partir del aire fresco de esta mañana seremos otros, serás quien pueda escuchar mis plegarias, a quien pueda contarle cómo voy descubriendo los milagros de esta otra ciudad donde me encuentro. Inmerso en el oleaje de sus criaturas rutinarias, de sus típicas cerradas sin salida, quiero vivir otras realidades y me pregunto cómo deshacerme en este año del inclemente frío de dormir a solas, vagando por las vitrinas de mi sola imagen. Quién le dirá a tu cuerpo que tu olor duerme conmigo, quién le dirá a tu alma que me duele tu lejanía, quién te llevará la noticia de este amor incandescente. Se está muriendo Abril, se me está muriendo encima, no hay más que una tormenta por venir y el amor enciende la mecha de la añoranza. Tal vez no queramos olvidar nada y prefieres huir a la parca ausencia que me ahoga; paso la noche en vela por tu alma aunque no sepa más de ti. El viento aúlla furioso golpeando los vidrios y me van atormentando los recuerdos que te buscan eternamente sin darse cuenta que acaso ya te han perdido sin remedio.

TRIBUTO A LA SOLEDAD VI Porque ya no estás aquí

Me odio cuando miento, también cuando me mienten. Angustia que sucumbe como sucedáneo de un mal menor, de un contratiempo inusual, de una infame cachetada del destino.
Mentiras que pretenden borrar los sentimientos. Sólo me llama quien no quiero escuchar. Sólo me quiere quien ya no me interesa más.
La vida así, se apaga en su contradicción. Rumores de bajas pasiones que se inventaron para intentar separarnos, finalmente cumplieron su misión. Dieron paso a la catástrofe de no volver a tenernos el uno al otro, de no poseernos con el desparpajo acostumbrado, con las ansias a flor de piel.
Tengo que confesar que siempre hubo algo que fue en detrimento de la verdadera sinceridad. Se derramaron cientos de lágrimas, cada uno en su propio vía crusis, cada quien en su propia letanía de lamentos.
Lo siento, es misógina una parte de mi cuerpo; la otra, ama a las mujeres hasta el delirio; con la pasión de los que se dejan doblegar por la fuerza abrasadora de ocultos deseos; con el furor demencial de entregarse a un sin fin de sacrificios sólo para cumplir la más nimia de sus exigencias.
La parte misógina quisiera tomarlas del cuello y hacerlas pedir perdón por todos sus desprecios, por todas sus mentiras también; por su insoportable hipocresía. Esa parte de mí aborrece sus sonrisas falsas, sus palabras necias y la renuencia de sus inolvidables labios.
Me hago daño si permito que dentro de mí gane el odio de saberme engañado y engañador al mismo tiempo. Entonces la sinrazón obnubila a los sentimientos y me enfrento a la cruda realidad de vernos separados, distanciados por un laberinto de encuentros improbables; de sueños que ya no serán, porque ya no estás aquí.
Pero por más que me lo prohíbo, dulces mentiras me consuelan los oídos. Me digo a mí mismo que pronto podré verte.

TRIBUTO A LA SOLEDAD V Mística resolución en mis adentros

Ya no distingo el oscilar del tiempo, ya no saltan a mi corazón las nociones de un pasado latente, de un amor que se ha quedado sin sustento. En la honda desesperanza que campea libre por los parajes del hastío, las horas pasan lentas, sin dejar huella; se van sin dejar ningún registro valedero.
Sólo espero que suceda algo que absorba todos los sentidos, algo inusitado que se despliegue ante la mirada contemplativa. Discurren nimiedades a las que nadie opone resistencia; detalles minúsculos que no despiertan al Leviatán salvaje de la curiosidad.
Hay un rumor ostentoso en medio de mis soledades, un verdadero crepitar que realza las aristas de la ociosidad inocua; vil ejercicio de perder el tiempo sin reclamaciones al destino. Anclado a los inhóspitos rincones de una memoria en ruinas, me abstengo de pensar en el futuro y en sus sorpresivas tretas.
De nada sirve una existencia preocupada por los sinsabores de un porvenir incierto. O acaso cambiaría algo si en vez de consumar los sueños, si luego de lanzarlos en una botella al mar, los diéramos por perdidos, si en vez de cubrirnos de mantos de ilusiones nos ciñéramos a lo que nos ha sido otorgado por decreto...
Voces huecas cubren de sinrazón los deseos que cumplir nos proponemos. Entonces consentimos al despecho y toleramos la miserable vida, aguantamos todos nuestros tropezones en el camino.
El temor de fracasar en el intento se vuelve demoledor si rondamos las parcelas del sufrimiento; pero es la locura de un andar vacío, un dormir inquieto, del indecible ulular sin descubrir el centro de los quebrantos elegidos.
Sumido en las oquedades de un paisaje polvoriento, elevo mil plegarias al cielo, e intento acercarme a los confines de una calma reticente, en pos de un tiempo sin relojes, de una edad imperecedera que se consuma sin reparos; aguardando una mística resolución en mis adentros.

TRIBUTO A LA SOLEDAD IV Las formas de la derrota

Rondando tu sombra entre las sábanas, despierto dando vueltas sobre tu ausencia; espesa bruma en que crepitan las formas de la añoranza.
Es la sombra de una imagen, amor de nudos y de labios, sombra herida por los relámpagos del cieno, por las aguar turbias donde te rememoro, donde horas de polvo caliginoso se funden entre el afilado borde y la huella incandescente bajo una cegadora resolana.
Oscilando entre el meridiano contra la futilidad de la tarde y el sahumerio del follaje, ando de una hoja a otra, de un día a otro, entre segundos, en instantes en que anda el viento y se dispersa en la marisma, con un batir de alas sabe a muerte nuestra vida, y las hojas de la tierra forman una torre como el deseo en la piel adolescente, sabiendo que al fin venceremos los arrecifes, que los tallaremos conforme a nuestros deseos, y que el cúmulo de formas, sonidos, aromas, nos sacudirán como las corrientes del océano.
Amanece de nuevo, la luz cae y golpea las superficies, derrumba las fachadas de la noche, vuelca a sus huéspedes contra sí, los empuja al delirio, los vuelve sólo formas de lo prohibido; nostalgias de un pasado en ciernes sobre el que se instalan las formas de la derrota.
¿Quién no ha recibido en alguna madrugada la corriente submarina que arroja a nuestra vida huellas de naufragios y planta en la memoria imágenes lejanas?
Vacilaciones que sacuden nuestras certezas perviven en el alma, nos derrumban como un cáncer al que no escapamos; tu cuerpo y tus palabras me acompañan, y sin ellas quisiera abrir la puerta y marchar rumbo a tu casa; pareciera que emergen obsesiones como surgen en el río los cuerpos de los ahogados, ¿estás conmigo cuando duermo? Lucubro ideas y a cada momento la posibilidad de otras vidas todavía me acecha.

TRIBUTO A LA SOLEDAD III En el reclamo del silencio

Quiero saber si te añoraré al igual que todas las mañanas, si me pondré de pie al costado de mi cama, si entraré al baño a observarme en el espejo con el sabor de mil bostezos, pensando en lo que ya no haré, pensando ya en lo que dejaré para mañana.
A cada momento te espero, en resolución, en cada parpadeo busco reconocerte por fin, darte el soplo mágico de la vida, saber que ya no me aflige tu tardanza. Mejor descansaré, sí, permaneceré acostado todo el día, esperando, porque siento que desde hoy tu silueta se hará más difusa, que desde ahora será más difícil sernos leales.
Hay una luz en la cumbre más alta de los que se aman, una nostalgia que cae a través de muchos ayeres, indagando por los cuerpos que una vez estuvieron juntos. No hay vacío, no hay eco, no hay nadie que pueda contestarle, nadie que pueda desmentirlo.
Cambiamos la visión del mundo antes de precipitarnos al abismo más allá del goce, más allá de las pieles rodando por el lecho ardiente de nuestras ensoñaciones. Por eso fue tan difícil cuando el desamor se volvió una costumbre, cuando levantamos muros de azogue para protegernos de sus dominios, difícil es, te dices, y quisieras llorar sobre sus limpios brazos, ser el único que se remonte a su cuidado, ser el único que la pueble de las huellas mortales que alcanzarán la eternidad, el que la aceche con ansías de conquistar un sueño no vivido.
Éramos simplemente seres que ascendían fragantes, como aves del verano hacia la complacencia de la carne, donde sólo un calor anegado nos incendiaba hasta destruirnos.
Así éramos, tibios como el viento de otoño, dóciles ante el vertiginoso discurrir de las tardes, ceñidos a una verdad que se desnuda, una virtud que se deslinda melodiosa, una inocencia recobrada al primer momento de la sorpresa, una pasión ascendente que no parecía desfallecer. Lo que al fondo queda, es lo más oscuro, es la señal temida de acabar sumidos en el reclamo del silencio.

TRIBUTO A LA SOLEDAD II Ante el yugo del amor

En los desfiladeros del olvido, en las ruinas de la memoria grabé tu nombre, y alrededor de ese fundamento, giro.
En la hierba caída, entre las hojas, creció tu figura, en el parque desierto donde siempre te he esperado, con su pleno poder de transformarme de pronto en soledad en llamas, en el reposo del fuego que ignora todo lo existente, donde se extingue la luz que impregnaba el cuerpo de aquella que acaso has perdido para siempre.
Zozobra de un compromiso anegado. De algún tiempo a esta parte las cosas tienen para ti el sabor acre y áspero del triunfo de la derrota, de la madeja de la irrealidad vivida día a día. Es como despertar en un bosque despejado donde se quisiera recuperar lo perdido y sin querer, se destruye lo ganado; donde el futuro es una duda abierta que nos encuentra a solas con nuestras miserables palabras.
Mírate extraño y solo, de algún tiempo a esta parte. Hay que darse valor para hacer esto, hay que abrir la puerta y acercarnos, que ya es tarde, quizás no hoy, pero sí pasado mañana; es doloroso hablar, pero más doloroso aún callarse a tiempo.
Cuántas cosas pasamos juntos, cuántas ya inservibles que en el polvo arderán; sórdida hoguera consumiéndose en mis tristes rescoldos. Entre somníferos y tranquilizantes, sólo cuerpos desiertos en el lecho sin nadie, ocultos en huraños rincones, guardando un púdico silencio.
Y en una digresión aislada de instantes sin futuro, consideramos esa variante del amor e involuntariamente ocupamos su fiel nicho, encontrándonos con un nuevo brillo en los ojos, con el roce de las manos que se despiden prendiendo la luz de la imaginación, sin razones para dolerse por habernos conocido, sin el sentimiento de la pérdida o de la derrota; incorruptibles ya, ante el yugo del amor.

TRIBUTO A LA SOLEDAD I A la hora del fuego

Lenta es la noche y lentos son los preparativos del amor, de pronto mi lecho guarda el peso de nuestros cuerpos, y entre todas las cosas tú eres lo más puro, nuestros cuerpos enlazados principian el mundo, y una vez más somos los primeros habitantes de la Tierra, en una historia comenzada que siempre será repetida, con tu mirada joven perniciosa de ave, con tus caderas festín de profecías incumplidas, con tus pechos al aire tímido de malignas devociones, con tu boca panal de eternidades, al cobijo de la desnudísima celeridad del alma.
Desde entonces no reconozco otro cuerpo tan tibio y solidario que reconozca mis silencios, que sea comparsa en los diálogos secretos, sabios de la carne. Ya nada ignoro de ti, abrevadero de sagradas indulgencias, sustento de postradas obscenidades, único gozo que nos hace amar la vida. Al calor de las sórdidas caricias, mueren los devaneos y las sábanas fieles que nos arropaban resbalan por la piel como una candela apagada.
Por el contrario, se encandilan los sentidos en espasmos; inmaculadas resonancias salen de tu boca, resurrecciones que encienden los presagios de un amor flamígero que se apodera de mi placer, alegato del aturdimiento, que llega a su cenit y se eclipsa en la potestad flagelada de tu nombre.
Huérfano de tu compañía, aprendí a contar pacientemente los días y las horas, carcomido por la devota contradicción de tu lejanía, ebrio ante los desagravios a los que sobrevivo; amando al amor de lejos, añorando sus rumores nocturnos o sus fragores soleados, amando el plácido abrigo en el que se perpetúa la memoria que guarda los instantes detenidos para recordarnos así, a la hora del fuego, a la hora de la verdad, momento en el que afloran las dádivas de un paraíso en el que nosotros mismos nos hemos extraviado.

14 septiembre 2006

BITÁCORA DE SOBREVIVENCIA X El rey de los deportes

Es una lástima que no trasmitan la temporada de la NBA en televisión abierta. Lo mismo deben opinar todos los aficionados al básquetbol que no cuentan, como yo, con el servicio de televisión de paga.
Es incomprensible que le den más importancia a deportes tan violentos como el fútbol americano, la lucha libre o el box. Resulta absurdo que una empresa mediática cuyo lema es “señal con valor”, decida tachar al básquetbol de su programación y en cambio, siguiendo los intereses comerciales de los patrocinadores, difunda contenidos banales y de pésima calidad. Demasiadas películas gringas; ficciones sangrientas de una realidad brutal que nos rebasa.
Bastantes programas de espectáculos; ridículos rumores que inventan para provocar el morbo multitudinario. Sobradas telenovelas; tragedias de la vida real llevadas al extremo. Tantos programas de concursos; ventajosos fraudes que se divierten con la fe humana.
Nosotros, simples espectadores, receptores pasivos cuya única libertad es el control remoto. Podemos cambiar de canal, con pocas esperanzas de encontrar algo distinto, pero una vez que nos acostumbramos a la incansable monotonía de sus anuncios, será más complicado apagar esa pantalla tan adictiva.
El año pasado, cuando aún podía ver los partidos los fines semana, no me perdía ninguno. Cómo me hubiera gustado grabar en video los juegos de Michael Jordan, de Koby Bryant, o de Shaquille O’neill, para revivir sus apasionantes justas victoriosas. A diferencia del fútbol, en el baloncesto la adrenalina va de un lado u otro, las anotaciones no paran de caer hasta el último segundo y difícilmente se dan los empates.
En efecto, esto se debe a las dimensiones reducidas de una duela en comparación con las vastas medidas de una cancha. Por lo tanto, su esencia es más dinámica y su avance más vertiginoso, pues las jugadas entre los equipos adversarios se desarrollan con mayor prontitud.
Para mí, es el rey de los deportes, y el que más me gusta practicar, aunque todos los fanáticos del balón pie estén en desacuerdo conmigo, de antemano les devuelvo el sonoro saludo con el que se recuerda a las jefecitas.

BITÁCORA DE SOBREVIVENCIA IX Sumamente dichoso

Doy un último bostezo antes de salir de la cama y estirar todo el cuerpo. Se revelan en mi mente una serie de fragmentos oníricos, partes de un extraño sueño consumado la noche anterior. Imágenes sin coherencia aparente surcan mis vagos pensamientos.
Hace días me torcí por dormir en una mala posición y el dolor no ha desaparecido. Al contrario, se está acentuando cada vez más. Giro la cabeza de izquierda a derecha, dando pequeños círculos, sin conseguir ninguna mejoría. Tengo que lidiar con la insistente molestia detrás del cuello. Supongo que debería ir al botiquín, buscar entre los analgésicos algún desinflamatorio, un relajante muscular que me ayude a sentirme un poco aliviado.
Sin embargo, no estoy de acuerdo con la automedicación. Lo sé bien porque me he vuelto inmune a los efectos de las aspirinas, luego de tomar pastillas sin receta médica de por medio. Justo antes de darme por vencido, me encuentro una bolsita del fabuloso bálsamo del Perú que inmediatamente remojo en alcohol.
En ocasiones, confío más en los remedios caseros; en esas pócimas naturales que curan sin dejar secuelas. En todo ese conocimiento tradicional que ha pasado a través de las generaciones, de boca en boca, en una especie de cadena infinita. Dejándonos así su sabiduría milenaria, su extraordinario legado en el uso de las plantas medicinales.
Froto mis manos con el menjurje que he preparado, luego me doy un exhaustivo masaje en toda la zona adolorida y finalmente me coloco un vendaje para conservar la misma temperatura. No puedo asegurar que mi malestar se deba al estrés, ya que estoy de vacaciones indefinidas; desempleado, mejor dicho.
Las ofertas de trabajo por acá son irrisorias y mi callada necesidad se ve recompensada por el hecho de vivir en una casa donde no hay que pagar renta mensualmente. En esas condiciones la vida parece más amable, pero siempre hay un pelo en la sopa y si no fuera porque todavía me siento torcido, diría que soy sumamente dichoso.

BITÁCORA DE SOBREVIVENCIA VIII Talón de Aquiles

No veo el día en que pueda titularme. Hace más de tres años que salí de la universidad y aún siguen pendientes los trámites para conseguir dicha hazaña. El hecho de ser pasante a estas alturas me preocupa en demasía. Aunque muchos de mis compañeros de generación viven las mismas circunstancias y sólo unos cuantos han logrado presentar con éxito su examen profesional, eso no me sirve de consuelo.
Ser licenciado ha sido siempre la máxima meta que uno podría alcanzar, más allá de continuar en la academia y prepararse para obtener un posgrado. Pienso en todas las incongruencias que existen en nuestro sistema educativo y siento envidia al enterarme del método que llevan a la práctica algunas escuelas privadas, donde el alumno destacado que mantiene un buen promedio durante toda la carrera, ya no necesita realizar la mentada tesis que de cuenta de sus conocimientos adquiridos.
Así, el desafío de tener buenas calificaciones resulta un enorme aliciente para los estudiantes que, al concluir con todos los créditos obligatorios, gozan el beneficio de recibir sus documentos sin mayores exigencias.
Pero por desgracia, ese no es mi caso y el sueño de emigrar a otro país en busca de mejores condiciones de vida se ve opacado por la falta de un titulo profesional. Inicialmente tuve el ofrecimiento de ser corresponsal en Madrid, España, por parte del Club de Periodistas.
Cubría todos los requisitos, menos el más importante; estar titulado. Más tarde un amigo me contó su idea de viajar a Australia, lugar donde las oportunidades de trabajo en el ámbito de las comunicaciones son formidables. Decidí darle crédito a sus palabras y me dispuse a recabar información al respecto.
De inmediato me topé con una página electrónica donde se mostraban una serie de testimonios interesantes. Descubrí que un sinfín de latinoamericanos han cruzado sus fronteras y ahora radican en Melbourne, Sydney, o Canberra. Me entusiasme bastante, al grado de llegar a imaginarme en un avión, rumbo al Océano Índico.
Pero al seguir leyendo esas historias, volví a tropezar con mi talón de Aquiles; el pavoroso estigma de seguir siendo pasante, víctima de la burocracia estudiantil y de un asesor inepto, que aún sigue revisando mi tesis, seguramente dormido en sus laureles.

BITÁCORA DE SOBREVIVENCIA VII Cultura de lo instantáneo

En nuestros días, las comunidades virtuales en Internet han despertado una algarabía inusitada en los cibernautas, un interés creciente, un deseo febril por ser parte de alguna de ellas. Gente de todos lados; de Venezuela, de Canadá, del Perú, de España, de Colombia, de Argentina, y de México, por supuesto.
No se puede negar que la comunidad hispana o latina, ha crecido recientemente en proporciones asombrosas. Sin embargo, sabemos también que las páginas electrónicas cuyo contenido se muestra en español, tan sólo representa un porcentaje menor al diez por ciento. Lo demás es obra del mundo anglosajón. A simple vista, es un escenario poco equitativo, aunque los estudiosos de las tendencias cibernéticas pronostican que en los próximos años nuestro idioma irá tomando una mayor relevancia en la red global.
Queda claro que la mayoría acude a la televisión para entretenerse, para olvidar sus problemas y huir de la realidad mientras dure el programa preferido. Otros, los que necesitan estar al tanto de lo que pasa minuto a minuto, van por la vida sintonizando los informativos radiales, con la adictiva inquietud de saberlo todo. Los que se dan el tiempo suficiente para hojear un periódico, los que gustan del placer de la lectura, son una especie en extinción amenazada por la premura inquisitiva de las grandes urbes.
El caso es que las páginas de contactos o de citas, están mostrando un repunte vertiginoso, lo cual me hace pensar que hay muchas personas que usan su tiempo libre para navegar en busca de cierta relación precipitada, con la urgencia de ser descubierto por ese alguien, que ayude a disminuir el brusco sobresalto de saberse solos en un mundo tan avasallador.
Y es que han logrado reducirnos a la categoría de burdos consumistas; ridículos hasta el fastidio, tan dóciles ante los anuncios publicitarios, acumulamos pertenencias materiales sin cuestionarnos nada que no sea la forma más expeditiva para seguir amasando la riqueza en una cuenta bancaria, más no en la primordial, es decir, en la del espíritu; palabra informe a la que hoy se le restado todo su significado.
Devorados por la cultura de lo instantáneo, acudimos al gran teatro de las farsas prefabricadas, de la pantomima hueca de sentimientos, de las apariencias que logran convencer nuestra mirada confundida.

BITÁCORA DE SOBREVIVENCIA VI Cementerio de moscas

Me despierta el inquietante ruido de las moscas que sobrevuelan a mi alrededor. Pregunto la hora y son casi las nueve. Me duele el cuello; creo que no he dormido bien. Por la ventana ya se filtran los rayos matutinos del sol. Busco las sandalias a tientas y decido ir al baño a vaciar los intestinos. Adentro se vuelcan más y más moscas que buscan la salida.
Pienso en el escritor guatemalteco Augusto Monterroso que solía considerar a esos asquerosos insectos como sus aliados y amigos. Obsesionado con ellos, les dedicó varias de sus lacónicas frases. A mí sólo me pueden causar repugnancia. Son tantas las que revolotean, tantas las que chocan contra los vidrios, tantas las que osan posarse frente a uno en su actitud más retadora que en respuesta, agarro el matamoscas y me dispongo a eliminar hasta la última que vea.
De entrada, sólo las espanto sin poder derribar ninguna. Son rápidas y sagaces; cobardes, les digo, no huyan. Voy detrás de ellas adivinando sus movimientos, acercándome lo más posible para asestarles un golpe certero. He visto a una enorme que choca contra la ventana insistentemente. Hago uso de mi paciencia y en el instante justo en que se detiene para acomodarse las alas, la reviento de un potente golpe. Otras buscan quedarse pegadas al techo, pero no se dan cuenta que me facilitan la tarea de exterminio.
La mayoría agoniza antes de estirar las patas. Caen desplomadas en cada fulminante raquetazo que logra dar en el blanco. Las sigo de un lado a otro, con el la sensación de vértigo que me produce su errático vuelo. Debería tenerles más compasión y ahuyentarlas, me digo, en vez de asesinarlas impunemente, pero de sólo imaginar que han estado en contacto con las inmundicias de ovejas, vacas y caballos en los establos circunvecinos, me vienen unas náuseas terribles.
Entonces tomo más impulso, me olvido que también son seres vivos y arremeto en su contra con toda mi furia. Pronto quedan reducidas a un montón de cuerpos inanimados que miro sin remordimientos; yacen en el piso, en los rincones donde difícilmente llegará la escoba, formándose así, el cementerio de las moscas.

BITÁCORA DE SOBREVIVENCIA V Violentos aguaceros

Una espesa neblina enrarece la atmósfera en las primera horas de la mañana. La temperatura ha bajado extraordinariamente y los cambios climáticos, consecuencia del calentamiento global, hacen mella aquí, pero también en otras regiones.
Vivimos ahora los contrastes de las condiciones meteorológicas; en el norte del país, los calores de temporada son más despiadados que nunca, y por el contrario, otros estados resienten la furia del huracán “Emilia” que se acerca vertiginosamente por las costas del Pacífico. Las lluvias siguen causando estragos en Chiapas, Tabasco y Veracruz.
En la autopista de Acapulco hay derrumbes y en la ciudad de México se desbordó el canal de Chalco la semana pasada, como una muestra de lo que sucede año con año en las zonas más desprotegidas. Pienso en todas esas personas que viven en zonas de alto riesgo y siento una lastimosa impotencia.
Recuerdo aquella vez cuando quedamos inundados en una tremenda lluvia de agosto. Tenía menos de trece años, pero me causó tal impresión que parece que hubiera sucedido ayer. La casa que rentaban mis padres estaba construida con desnivel, hecho que nos ponía en franca desventaja cuando se presentaban los violentos aguaceros. Recuerdo estar en la ventana, llamar a mis hermanos y contemplar como lo que en un principio eran charcos iban creciendo hasta dejar las calles totalmente anegadas.
Las coladeras estaban tapadas con desperdicios y el nivel del agua iba en aumento; en los ojos de mi madre se reflejaba una desesperación nunca antes vista. Mientras tanto, mi supuesto padre recolectaba el agua que alcanzaba a filtrarse entre los cobertores que servían como dique en la entrada.
Nuestros esfuerzos fueron en vano; naufragamos en el intento, pues el agua comenzó a bullir desde la coladera del baño y de ahí a las demás habitaciones, hasta que ya no pudimos hacer nada para contener su fuerza.
Cuando mis padres trataron de reaccionar, ya era demasiado tarde. Los muebles, la ropa, los aparatos eléctricos y demás pertenencias se mojaron en unos cuantos minutos. Incluso los dueños de aquella vivienda tuvieron que ayudarnos el resto de la tarde para sacar toda el agua que se nos había acumulado. Fue un desastre, una verdadera lección de la naturaleza; un evento que no pasó a mayores y que hoy, afortunadamente, puedo contar como una simple anécdota.

BITÁCORA DE SOBREVIVENCIA IV Los motivos para escribir

En el intento de preservar un hábito que deje huella en el presente, escribo con la parsimonia de saber que algún día las letras elegidas le revelarán a la otredad su verdadero sentido.
Sin las presiones citadinas de antaño, sin esa prisa alucinante por no quedarse atrás, por no volverse un rezagado entre la vorágine de entes que deambulan frustrados, atropellándose, robándose la respiración unos a otros. En un sitio alejado de la temible selva de asfalto, en un lugar a salvo de la incesante depredación humana, voy dando forma a las sensaciones ondulantes de mi pensamiento.
La consigna será no quedarse callado, no permitir que la inercia abyecta del mundo devore el compromiso de rescatar aquello que valga la pena, eso que pueda trascender a la nada; al vacío inerte de la hoja en blanco.
Labrar a diario las callosidades de la memoria, guiado sólo por el tenaz impulso de los instintos del alma. Desenvolverse fuera de toda lógica preconcebida, dando el peso necesario a la vitalidad de las palabras, aceptando el escarnio de perecer a cada minuto, girando en el destino mutable de las horas primigenias.
Batallando cara a cara con la soledad obstinada, sin pernoctar asustado en sus nebulosas pesadillas. En una realidad aparte, en un día sin tiempo, en un acto de continua sobrevivencia.

BITÁCORA DE SOBREVIVENCIA III Calor de hogar

Vaya mañana de domingo tan nublada. Parece que hoy no se dignará a salir el sol. Es increíble como puede cambiar el ánimo de las personas cuando el clima no es agradable. Eso sucede en general con todos los seres vivos, pues una de las plantas que hay en mi patio se llama dormilona, y recibe ese nombre porque mientras haya frío, mucha humedad y poca luz, se mantiene cubierta por los pétalos de sus flores, que sólo se abren si reciben durante el día la caricia de los rayos solares.
Así, cuando amanece soleado uno se levanta más alegre, se estira para abatir la flojera, se viste con la ropa más cómoda y se dispone a hacerle frente a un nuevo día con la mejor disposición. Pero cuando el cielo está cubierto de nubes densas, no hay el mismo entusiasmo; no se escucha el trinar de las aves ni la aviso oportuno de los gallos.
Entonces uno trata de permanecer más tiempo en la cama, de conseguir alguna bebida que nos mantenga calientes, de entretenernos con algún programa televisivo y en definitiva, de no mover ni un sólo dedo. Los planes que teníamos se van por la borda, se relegan forzosamente a menos que se trate de alguna obligación impostergable. Si el clima no es templado, a muchos nos invade la tristeza, y sin saber a dónde ir, nos quedamos sumidos en la más honda nostalgia.
Aquí los días pasan sin hablar, pues la vida es muy tranquila y cuando te das cuenta ya andamos en otro mes. Además, la mayoría de la gente de estos lares, aprovecha los fines de semana para salir de paseo a los poblados más cercanos, o para ir al a la ciudad de México, a visitar a familiares y amigos. Pero hoy quizá muchos se queden en sus viviendas, mirando el mal tiempo desde la ventana de su acogedora habitación; quizá otros salgan a conseguir el desayuno para los más pequeños o a realizar sus actividades cotidianas, pero esos, sin duda, serán los más acostumbrados, en una especie de entrenamiento para los fríos invernales que ya están casi a la vuelta de la esquina.
Dice doña Blanca, la vecina, que en la última época del año, baja mucho la temperatura e incluso ha llegado a caer nieve, así que tendré que tomar previsiones y mantenerme cubierto para no terminar resfriado. Por ahora, sólo me queda prepararme una buena taza de café humeante y disfrutar del calor de hogar.

BITÁCORA DE SOBREVIVENCIA II Reconocer la verdad

Una espantosa sed me despierta. Voy al baño y miro en el espejo las huellas de una cara cansada, con el fastidio de una noche más a cuestas y con el cabello visiblemente enmarañado. Además, no me siento bien del estómago, hay una fatal revolución en mis intestinos, una reverberación que lanza sus ecos por todas las paredes de mi cuerpo.
Tengo la impresión de que hubiera dormido diez años enteros, en una especie de hibernación indefinida. Pocas veces me había levantado de la cama tan temprano, tan adolorido de las coyunturas y tan deshidratado.
Acepto que anoche me acosté mucho antes de verme sorprendido por el silencio funesto de la madrugada, fuera de toda costumbre, pues por lo regular me desvelo hasta que termino rendido por el sueño.
Creo que necesito una cama nueva, y una nueva compañía. La que tengo la usaron primero mis padres, bueno, quizá deba decir en un ejercicio de franqueza lo mucho que me cuesta reconocer la verdad sobre mi origen en este mundo. Resulta que el señor que siempre dijo ser mi papá, no lo es; por lo menos no de manera biológica.
No tiene mucho que me enteré de la noticia, y para no dejar de ser honesto hubiera preferido no saberlo. Uno de mis profesores solía decir que el conocimiento nos hace infelices; creo que tenía mucha razón.
Fue una verdad muy dolorosa; un golpe bastante duro que aún sigo tratando de asimilar. A mi madre no le quedó otra opción que contarme su versión de los hechos, el secreto que había guardado con el mayor recelo durante años y años.
Me decepcionó profundamente al confesarme que ella había sido quien después de dar a luz, le había dicho a mi verdadero padre que no quería volver a verlo y que no la volviera a buscar. Según ella, él era alcohólico, pero su enfermedad ya estaba muy avanzada. Me platicó que otro de sus vicios era el juego y que incluso una vez, ahogado en licor, estuvo a punto de apostarla con sus amigos en una partida de cartas.
Además, me contó que luego del matrimonio comenzaron los maltratos de su parte; que la dejaba encerrada y cuando llegaba la quería golpear si no accedía a sus caprichos. Al verse en esa situación y presionada por su familia, mi madre decidió quedarse sola, pero tiempo después conoció a alguien más en donde trabajaba. De ahí surgió una nueva relación y dos hijos más; mis medios hermanos.

BITÁCORA DE SOBREVIVENCIA I Horizonte de verdor

Me veo contemplando un nuevo amanecer y en el cielo se despliega un manto de nubes que cubren al astro rey. De rato en rato, se le ve presuntuoso, cayendo pleno sobre la superficie de humildes construcciones y caminos irregulares. Luego, las nubes vuelven a cubrir sus rayos en un constante juego de luces y sombras. Las lluvias han cesado en los últimos días, aunque en otros lugares ya hay cientos de damnificados por las inundaciones y los ríos que se desbordan causando múltiples destrozos. En Veracruz, por ejemplo, sufren tormentas inclementes que acaban con el patrimonio de la verdadera gente trabajadora que sale a buscarse el pan con el sudor de sus frentes. Pero acá los vendavales toman más fuerza al atardecer y con ello las posibilidades de que llueva disminuyen considerablemente. Por fortuna, los albañiles han trabajado a un buen ritmo y con bastante regularidad. El techo de las escaleras en la planta alta ya está terminado, incluso ya vino el herrero a colocar la puerta que sirve de salida a la azotea. Desde allí se puede ver con claridad todo el poblado, con las enormes torres de luz eléctrica que abastecen la región y las avenidas pavimentadas que se extienden hasta la carretera que conduce al centro de Tizayuca. A lo lejos, se vislumbran los campos de cultivo, las propiedades de agricultores que siembran durante todo el año, en espera del generoso clima que convierta sus cosechas en un horizonte lleno de verdor.